El subcampeonato del Torneo de Clausura 2014 presagió el principio del fin de los sinsabores acumulados por el Diriangén en los últimos ocho años en la Primera División. Como ocurrió en los dos anteriores, todo fue un espejismo al no poder retener al responsable del buen augurio: el brasileño Flavio Da Silva.
La salida de Da Silva trajo un rosario de disgustos al Diriangén. El sustituto, Florencio Leiva, no pudo mantener un entorno favorable y registró dos derrotas seguidas que lo sacaron del cargo. El argentino Roberto Chanampe lo reemplazó y el club tampoco sumó, aunque aseguró que hubo un cambio notable.
Chanampe asumió la tarea de enderezar al Diriangén y le espera un camino lleno de espinas. El domingo perdió por dos meses aproximadamente a su portero titular Carlos Mendieta. Ayer se quedó sin el arquero suplente: Léster Acevedo, quien viajó con la Selección Nacional al amistoso contra Guatemala junto a Erick Téllez, David Solórzano y Eulises Pavón. Todos piezas claves.
“Todos los días hay un nuevo problema en el equipo, todo se tornaba cada vez difícil”, resume Chanampe. “Voy a jugármela con los juveniles. Nadie se va a tirar del barco. En los momentos difíciles seré el primero en poner la cara”.
Chanampe respira hondo y se calma. Ya sabe lo que tiene que hacer. Lo primero es recuperar la senda del triunfo en la cuarta fecha del Torneo del Clausura, tras sumar la tercera derrota ante el Ocotal. Él cree que el equipo, con trabajo, poco a poco, superará cada problema. “Contra Ocotal fue un partido parejo. En un error cayó el gol. El grupo dejó buenas sensaciones, solo hay que mejorar la definición”, asegura.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 B