EE. UU. bombardea a yihadistas en Irak
Washington/ EFE/ AFP
Quien a fines de 2011 se congratulaba por haber dejado, tras casi nueve años de ocupación, “un Estado soberano, estable”, se convierte en el cuarto presidente estadounidense consecutivo en emprender una acción militar en Irak, después de George H.W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush.
El jueves en la noche hizo referencia al espectro de un “genocidio” para explicar su decisión de ayudar a decenas de miles de cristianos y miembros de la minoría yazidí, amenazados de muerte por el Estado Islámico (EI).
“Una vez que Estados Unidos emprende una operación como esta, la situación puede degradarse y habrá presiones crecientes para que los estadounidenses hagan más, una vez que admitieron que existe un problema”, destaca Julian Zelizer, profesor de Historia en la Universidad de Princeton. “Es posible que su promesa sobre una operación limitada no se cumpla”.
Según Zelizer, el presidente estadounidense, “guerrero reticente”, interviene “de manera dubitativa” en Irak. “La gente lo interpreta de ese modo y él no ha hecho gran cosa para ocultarlo”.
La oposición republicana saludó el anuncio de acciones militares puntuales, pero reclamó, casi por unanimidad, ir más allá.
[/doap_box][doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
- 700
[/doap_box]
Apenas unas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el jueves en la noche su autorización para ataques “selectivos” a posiciones del Estado Islámico (EI), en Irak, el Pentágono confirmaba ayer la primera ronda de bombardeos. EE. UU. inició con dos rondas de bombardeos en el norte y dejó abierta la posibilidad de ataques adicionales para proteger al país de la “amenaza” de los yihadistas.
El Pentágono informó a primera hora que dos aviones Hornet F/A 18 habían lanzado bombas de 230 kilos dirigidas por láser contra dos piezas de la artillería de los yihadistas del EI que habían disparado contra los defensores kurdos de la ciudad de Erbil, en una zona en la que había fuerzas estadounidenses.
Posteriormente, agregó el Pentágono, se produjo la segunda ronda de ataques aéreos, en la que se combinaron aviones pilotados remotamente y cuatro aviones F/A 18 para atacar “posiciones terroristas de lanzamiento de morteros” y un convoy de siete vehículos, también a las afueras de Erbil, en el norte de Irak.
El almirante John Kirby, portavoz del Pentágono, explicó en un comunicado que en la capital del Kurdistán iraquí hay “de 35 a 40” militares estadounidenses que trabajan en la coordinación y planificación de las operaciones y donde también está un consulado estadounidense.
PRIORIDADES DEL ATAQUE
La administración estadounidense ha señalado que “la prioridad principal es la protección del personal estadounidense, la segunda es esta situación urgente, por la cual estas minorías religiosas y étnicas, hombres, mujeres y niños están atrapados en la montaña de Sinjar”, en palabras de Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca en su rueda de prensa diaria.
Earnest se refería a las doscientas mil personas que están aislados y con necesidad urgente de agua, comida, refugio y medicinas en las proximidades del monte Sinjar, en el norte, ante el avance de los yihadistas.
En una llamada ayer al presidente de Irak, Fuad Masum, el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, recalcó el “compromiso de EE.UU. en la protección” de todos los ciudadanos iraquíes ante la “amenaza” de las milicias yihadistas, y recordó a Masum “la importancia de formar un nuevo gobierno bajo el calendario constitucional, incluido el programa nacional que ayude a consolidar las fuerzas nacionales contra EI”.
[imported_image_600x400_1407558344_Bombardeo EEUU C]
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A