El exprimer ministro libanés Saad Hariri llegó por sorpresa este viernes a su país después de tres años de ausencia y se entrevistó con el actual jefe de Gobierno, Tamam Salam, informó a AFP su oficina.
El regreso de Hariri, principal representante político de la comunidad sunita, tiene lugar tras su anuncio el miércoles de que el rey Abdalá de Arabia Saudí le había prometido que Riad entregará mil millones de dólares al ejército libanés para combatir a los 'yihadistas' en la frontera con Siria.
Su visita se da además en un momento muy delicado para su comunidad, que representa alrededor de un tercio de la población de Líbano: mientras los sunitas están a favor de la rebelión siria, los chiitas son partidarios del régimen de Bashar al Asad.
Hariri ha apoyado desde el principio a la rebelión moderada en Siria, pero se opone a los extremistas cada vez más presentes en Siria, especialmente en Trípoli (norte), Saida (sur) y Bekaa (este).
Por primera vez, el pasado sábado estallaron enfrentamientos entre 'yihadistas' procedentes de Siria y el ejército libanés en Arsal, un bastión sunita cerca de la frontera siria partidario de la revuelta contra Asad.
Mientras Hariri, de 44 años, ha dado su apoyo incondicional a las fuerzas libanesas, una parte de su comunidad fustiga al ejército por su presunto respaldo al Hezbolá chiita, que combate junto al ejército sirio, exacerbando las tensiones entre ambas comunidades.
Hariri partió de su país en 2011, pocos meses después de que la dimisión de varios ministros de Hezbolá provocara la caída de su gobierno.