AFP
Los palestinos presionaban anoche (hora local) evocando la posibilidad de reanudar los combates contra Israel, a pocas horas de caducar el frágil alto el fuego vigente desde el martes en la Franja de Gaza.
Israelíes y palestinos proseguían en El Cairo unas negociaciones extremadamente complicadas, con mediación de Egipto, para que la tregua sea duradera. “No estoy seguro de que la batalla haya terminado”, dijo ayer el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a la cadena estadounidense Fox News.
“Todo depende de si quieren continuar esta batalla. Yo pienso que debemos encontrar una solución pacífica, si se puede”, declaró, y aseguró que Israel no tiene “nada contra la gente de Gaza” y quiere ayudar a que se desembarace de la “tiranía espantosa” de Hamás.
QUIEREN PUERTO MARÍTIMO
Hamás, la organización islamista que controla la Franja de Gaza, hizo un llamado desde Gaza a la delegación palestina en El Cairo a “no aceptar un alto el fuego si no obtiene satisfacción sobre las demandas de nuestro pueblo”, y dijo estar “dispuesto a lanzarse de nuevo a la batalla”.
El portavoz de las brigadas Al Qasam, Abu Obaida, puso como primera exigencia de Hamás la construcción de un puerto marítimo. Exigió también “un fin real de la agresión (israelí) y un verdadero levantamiento del asedio”.
Previamente, responsables palestinos dejaron filtrar amenazas, pero bajo condición de anonimato, sin que sea posible determinar si reflejan la realidad de la negociación o si son maniobras públicas. Los israelíes se mostraban extremadamente discretos.
Las exigencias de israelíes y palestinos parecen irreconciliables, pero tienen la presión de un terrible balance humano. La operación israelí lanzada el 8 de julio dejó 1,890 palestinos muertos, entre ellos 430 menores, según el ministerio palestino de Salud. Según Unicef, un 73 por ciento de las víctimas son civiles. Por parte israelí, perdieron la vida 64 soldados y tres civiles.
Ayer en la tarde, cientos de palestinos salieron a las calles, respondiendo a un llamado del Hamás, para reivindicar la victoria militar. “Nos hemos llevado la victoria en el campo de batalla y, con el permiso de Dios, vamos a ganar en la arena política”, dijo desde una tribuna el diputado Mushir al Masri. “Resistencia, resistencia, resistencia”, respondió la multitud.
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