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La crisis de Europa oriental podría estar comenzando a alterar las perspectivas económicas de Mario Draghi. Se acumulan las evidencias de que el conflicto de Ucrania y las sanciones de la Unión Europea contra la Rusia de Vladimir Putin están debilitando una recuperación de la zona euro que el presidente del Banco Central Europeo ya califica de débil.
Estos vientos en contra no facilitan para nada la tarea de Draghi. La inflación en la zona euro ya está en menos de un cuarto de la meta del BCE y datos recientes indican que el crecimiento tiene dificultades para cobrar impulso.
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En tanto ayer el BCE mantuvo las tasas de interés cerca de cero y se abstuvo de toda medida política nueva, Draghi probablemente deba responder cómo planea mantener la economía en el camino correcto. Al BCE podrían quedarle pocas herramientas para mitigar el impacto de las turbulencias políticas que, según las compañías europeas de Anheuser-Busch InBev NV a Siemens AG, está perjudicando sus negocios. Una serie de medidas implementadas en junio tardarán en surtir efecto y los funcionarios hasta ahora rehúyen lanzar un programa de compra de activos de envergadura.
“La recuperación de la zona euro es muy frágil y la situación macro es fluida”, dijo Andrew Bosomworth, director gerente de Pacific Investment Management Co. en Múnich. “Draghi seguramente hablará de riesgos de derrame de la crisis entre Rusia y Ucrania”.
El presidente Putin tomó represalias el jueves por las sanciones de la UE y EE. UU. imponiendo restricciones a las importaciones de alimentos de los países que buscan castigar a Rusia.
A estos riesgos se suman la caída en recesión de la economía de Italia, lastrando las ventas con Alemania.
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