David Green es el prototipo del prospecto nicaragüense, es decir, del joven equipado con las mejores herramientas para el beisbol, dentro de un físico atlético.
Ahora situar el desempeño en el campo de juego a la altura de las expectativas es otro asunto. Cuando hablamos de prospectos nos referimos a proyecciones.
A David se le consideró el mejor prospecto del beisbol allá por 1981. Parecía un estrella seguro. Lo mismo se pensó de Gonzalo López y se piensa de Cheslor Cuthbert.
Gonzalo, igual que David, no pudo responder a lo que se proyectó porque perdieron entusiasmo por el trabajo duro y se desenfocaron.
Ahora, ¿qué pasará con Cuthbert? No lo sabemos aún, pero ha sido alentador saber que ha amanecido en AAA, la antesala de las Ligas Mayores, con los Royals.
Cuthbert es un muchacho de 21 años con un tremendo talento, quien mostró notables progresos en Doble A, donde resumió .276 (355-98) con 10 jonrones y 48 remolques, tras actuar en 96 partidos.
Y una de las mejores cosas que le han sucedido es haber sido trasladado a segunda base, una posición de mucha exigencia defensiva, pero en la que sus cifras al ataque tienen un mayor peso.
Este muchacho lleva buen ritmo. Y uno espera que sea más afortunado que varios nicas subidos a AAA en los últimos años, y que no solo no han pasado de ahí, sino que ni dejaron huella, mientas sus carreras acababan.
Nunca hay certezas en el beisbol, pero Cuthbert tiene el material y el corazón para llegar largo. Ojalá lo consiga.
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