Recibir la noticia de que un familiar suyo o usted mismo tiene una enfermedad terminal es sin lugar a dudas una situación dolorosa que “le mueve el piso a cualquiera”.
Cuando eso ocurre es como si el tiempo se hubiera detenido, y cuando se vuelve en sí solo se piensa en la muerte, como la única opción que le queda. Simplemente la esperanza de vida es casi imposible conservarla porque solo existe la idea de que pasará lo peor.
APOYO FAMILIAR
En estos casos no solo sufre el paciente, sino también los familiares e incluso de esto no se escapa el médico.
Recuerde que cada día es un nuevo reto y es importante inyectarse con buenas vibras cada amanecer. También puede mostrar afecto a través del tacto o bien por las atenciones, eso sí, no sea exagerado para que el convaleciente no sienta que lo hace porque ya pronto fallecerá, más bien que piense que es por gratitud y el gran aprecio que usted siente por él o ella. Todo esto ayudará a que conserve la esperanza y mantenga en alto su autoestima.
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Sobrellevar esta situación no es nada fácil, no solo por el tratamiento que debe tomar sino también el convivir con la idea de que si vivirá o no, es ahí donde la familia se convierte en el principal apoyo para el convaleciente, expresa el psicólogo y terapeuta de pareja, Ludendorf S. Montiel.
Luego del trago amargo, le toca conservar la calma y pensar en positivo. No debe perder la confianza ni la fe de que todo mejorará.
En el caso de la familia debe hacer sentir al enfermo más amado y demostrarle todos esos hermosos sentimientos que sin lugar a dudas le resultan agradables. Eso no significa que debe tener lástima o compasión, más bien debe llevar una vida totalmente normal.
FORTALEZA ANTE TODO
Cuando el médico da la noticia la reacción del paciente dependerá de la fortaleza que tenga y su personalidad. Así que no se sabe cómo podrá reaccionar cada quien cuando se está en este apuro.
Aunque según el especialista hay algo que nunca cambia, cuando se tiene hijos la preocupación y ansiedad es mucho mayor porque empieza a cuestionarse ¿con quién se quedarán?, ¿quién los atenderá y dará de comer?, ¿cómo se sentirán después de su partida? En fin, interrogantes que hacen que el paciente se sume a una total depresión, explica Montiel.
INTERACTÚE CON LOS DEMÁS
Evite hablar de la enfermedad todo el tiempo. Invítelo a salir de ese encierro “que emocionalmente es como un túnel”, aunque sea a la acera de la casa.
Es importante que interactúe con las personas y que incluso participe en actividades de grupos en la iglesia.
“Quiera mucho a su paciente o familiar. Hágalo feliz, que sepa que tiene siempre su apoyo emocional, esté siempre disponible y visítelo. No olvide animarlo, más si siempre ha sido su amigo o el familiar más amado”, concluye el psicólogo.
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