Son ya 71 los muertos que dejó la explosión de una fábrica de metales el sábado en China, propiciada, según una ONG, por las deficientes medidas de seguridad de la compañía que suministra, entre otros, al fabricante de automóviles estadounidense GM.
La explosión, que se produjo en Kunshan, una ciudad de la provincia de Jiangsu, a 75 kilómetros de Shanghai, provocó la muerte de 71 personas y dejó unos 186 heridos, muchos con graves quemaduras, informaron este domingo responsables locales en una conferencia de prensa.
La deflagración tuvo lugar en los talleres de pulido de tapacubos de la compañía Zhongrong e hizo saltar el revestimiento de metal de las fachadas exteriores de la fabrica, indicaron periodistas de AFP en el lugar. Las imágenes de la televisión local mostraron máquinas destrozadas y ventanas rotas.
Según la investigación preliminar, el accidente fue provocado por la combustión del polvo producido durante el proceso de pulido. La agencia Xinhua anunció el arresto de dos responsables de la empresa. «Había inspecciones pero cuando se terminaban ya nadie cumplía las reglas de seguridad», explicó un obrero de la fábrica a la agencia.
Por su parte, la ONG China Labor Watch, con sede en Estados Unidos, afirmó que que «esta tragedia es el resultado del laxismo en las condiciones de seguridad».
Los accidentes industriales son frecuentes en China. Según cifras del Gobierno, China registró en los últimos siete meses más de 640 accidentes de trabajo «graves», que resultaron en la muerte de 2,700 personas.