Elízabeth Romero
Con la nueva Ley de Policía hay una involución de la institución, afirmó el exdiputado, José Pallais, en un análisis realizado sobre la misma durante el foro sobre la nueva Policía: ¿Seguridad para todos?
A criterio de Pallais, la Policía pasó “de la subordinación a la sumisión legal”, tras señalar que habrá un incremento en la falta de confianza. Pallais dijo que con la nueva ley el Gobierno pretende “un control absoluto” de la Policía Nacional.
Pallais dijo que anteriormente en la Ley 228, el presidente de la República únicamente nombraba al director de la institución, por un período de cinco años y se garantizaba que únicamente los que estaban en el escalafón podían ascender y por méritos, “no por clientelismo político”. Ahora según la ley, el presidente inconstitucional Daniel Ortega tiene el mando directo de la Policía y los grados no son requisito para un cargo de subdirector y director. Igual desaparece la prohibición de hacer proselitismo político dentro de la institución, dijo Pallais.
Por su parte, Roberto Orozco, investigador independiente, —también expositor— explicó que con la propuesta para crear la nueva ley lo que hizo la Policía fue “ponerse una camisa de fuerza” y estimó que la Policía “nunca fue despolitizada”.
Mencionó Orozco que durante el proceso de transición al perder las elecciones durante su primer período de gobierno de Daniel Ortega, el Frente Sandinista se garantizó el control de las fuerzas de la Policía y del Ejército.
En el mismo foro, Azahálea Solís hizo un recuento de una serie de hechos en los que la sociedad ha sido violentada, sin que la Policía haya investigado o esclarecido.
27 de julio de 2008 es la fecha en que ocurrió el primer caso de agresión que hasta ahora la Policía no ha investigado, tampoco capturó a ningún sospechoso. Este fue el de la familia Chavarría, cuando estos llegaron a verificarse a las juntas receptoras de votos.
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