Tegucigalpa/ACAN-EFE
Las autoridades de Honduras pusieron fuera del mercado unas diez propiedades de un alcalde hondureño que fue retenido este domingo al ser señalado como líder de una banda criminal vinculada a delitos como el narcotráfico y sicariato en una operación en la que se detuvo a seis personas.
Así lo informó el jefe de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina) de Honduras, coronel Germán Alfaro, quien dijo a periodistas que «se han asegurado al menos diez lujosas viviendas» del alcalde del municipio norteño de Yoro, Arnaldo Urbina Soto.
Agregó que Urbina Soto «está en retención mientras se realiza la investigación», aunque no precisó los hechos delictivos en los que el alcalde habría tenido participación.
El alcalde hondureño es señalado como líder de una banda criminal cuyos miembros son acusados por los delitos de asesinato, narcotráfico, daños al medio ambiente y expropiación de tierras, entre otros, indicó Alfaro.
El jefe policial no dio detalles de los otros seis detenidos, cuya identidad tampoco reveló.
Según Fusina, en las propiedades, valoradas en unos 40 millones de lempiras (unos 1.9 millones de dólares), encontraron «varias armas y animales exóticos como guaras y pavo reales».
También confiscaron «un teléfono móvil satelital, cajas fuertes y chalecos antibalas», aunque no precisó las cantidades de lo decomisado.
En el operativo participan, además de miembros de la Fusina, agentes de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico y la Fiscalía Especial contra el crimen organizado, indicó Alfaro.
Las autoridades hondureñas también investigan al hermano del alcalde, Mario Alberto Urbina, y otros miembros de su familia, por supuestos vínculos con la banda criminal.
En lo que va de 2014, a través de la Operación Morazán, que fue puesta en marcha por el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, tras jurar el cargo el 27 de enero pasado, las fuerzas de seguridad han desarticulado más de una treintena de bandas delictivas.