Hace años, padecí de hipertiroidismo, me causaba nerviosismo e insomnio, visité al médico, me recetó dos pastillas: Tafil y Dormicum.
Posteriormente, me diagnosticaron un tumor tiroidal, que fue removido, salí del hospital, ya en casa, padecí una ansiedad intolerable. Llamé al médico norteamericano que me operó. Me había dicho que no tenía que tomar ningún medicamento, le expliqué lo que estaba padeciendo. Me preguntó: “¿No sabe usted lo que estaba ingiriendo?, esas pastillas, son drogas, benzodiazepinas, midazolam. Lo que usted está padeciendo es el síndrome de abstinencia, severa resaca producida por su ausencia.” No sabía que estaba tomando drogas, no pude dejarlas en ese momento.
Existen muchísimas benzodiazepinas; alprazolam (xanax), bromazepam (lexotan), clonazepam (rivotril), lorazepam (ativan), etc. Son sedantes hipnóticos que ejercen efectos en las funciones cerebrales.
Estas drogas actúan en la acción de una sustancia química natural del cerebro, el Gaba, que es un neurotransmisor, que transmite mensajes desde una neurona cerebral hacia otra, es el hipnótico y tranquilizante natural del organismo. El Gaba transmite un mensaje de inhibición: le comunica a las millones de neuronas que disminuyan la velocidad o que dejen de transmitir. Las benzodiazepinas aumentan esta acción natural del Gaba, ejerciendo una acción adicional excesiva de inhibición, disminuye la producción de los neurotransmisores excitativos necesarios para las neuronas.
Estos neurotransmisores son indispensables para las funciones involucradas en el estado normal de alerta, memoria, tono muscular y coordinación, respuestas emocionales, secreciones de las glándulas endocrinas, control del ritmo cardíaco, tensión sanguínea, son perjudicadas por las benzodiazepinas.
El cerebro no está hecho para operar con químicos artificiales. Los efectos perjudiciales, cuando son ingeridas por más de un mes, son: somnolencia, falta de concentración y coordinación, debilidad muscular, mareos, confusión mental, deterioro de la memoria, amnesia, inhibe el aprendizaje para afrontar el estrés, hiperactividad, irritabilidad, tendencia a las discusiones, depresión, embotamiento de las emociones, anestesia emotiva; incapacidad de respuesta emocional para con miembros de la familia, hijos, cónyuge, etc.
Cuando me recetaron esta droga no me advirtieron que debía ser tomada temporalmente, el instructivo que trae el medicamento no es específico en la advertencia perjudicial del uso prolongado. En Inglaterra, por ley se recetan por solo treinta días. Posteriormente, no necesité de receta médica, no todas las farmacias son estrictas.
Durante su suspensión causan complicaciones médicas, son consideradas clínicamente más peligrosas de suspender que los opiáceos, heroína, etc.
Para liberarme de esta dependencia, recibí ayuda de dos organizaciones sin fines de lucro: El manual Ashton, valiosa monografía sobre el tema realizada en 2002 por Heather Ashton, profesora emérita de psicofarmacología clínica de la universidad Newcastle de Inglaterra, y de la organización norteamericana Point of Return, cuya mision es: “Transformar vidas liberándolas de las garras de la dependencia de píldoras médicas, inspirando a la gente a recuperarse y pasar el mensaje de esperanza a otros que necesitan ayuda El uso de píldoras de prescripción se ha disparado y destruido vidas a su paso. Es nuestra responsabilidad de sanar y volver a ayudar a otros. Y es a través de este acto de dar, que nuestros mundos individuales se expanden, como lo hace la sociedad en general”. Estos principios me motivaron a escribir este artículo. Me ayudaron, me tomó cuatro meses liberarme de las benzodiazepinas.
Ashton menciona: “Es necesario que todos los doctores adquieran mayores conocimientos sobre este tema y que reciban mejor preparación sobre su prescripción sobre los efectos adversos de estos fármacos, especialmente la adicción y sobre los métodos de suspensión paulatina. Esta formación también tendría que estar a disposición de los psiquiatras. La mayor concientización y la presión que los mismos pacientes podrían acelerar este proceso”. El autor es empresario. Autor del libro: La Gran pregunta ¿Por qué los hispanos son pobres?
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