TECUMÁN, Guatemala / AP
Son más como contratistas independientes que pueden especializarse en un segmento del viaje, a través de México, a lo largo de la frontera de México con Texas, en casas de seguridad o en traslados dentro de Estados Unidos. Todos los que ayudan a lo largo del viaje reciben un pago, que suele ser fijo y está incluido en el costo determinado previamente por la red de tráfico.
Adolescentes mexicanos con frecuencia trabajan como vigilantes, pero también como guías que cruzan migrantes por el Río Bravo que divide México y Estados Unidos. Por su edad, si son detenidos solo son enviados de vuelta y no son procesados por violación a la ley migratoria.
Un funcionario del gobierno mexicano que monitorea la migración ilegal, pero que no estaba autorizado a comentar sobre el tema públicamente, dijo que los menores que actúan como guías pueden hacer hasta 100 dólares por migrante.
Las personas que alimentan y cuidan a los migrantes en casas de seguridad en EE. UU., suelen estar ahí también sin documentos y reciben un pago. En otros casos, un estadounidense puede recibir 20 dólares por cada migrante y por día. “Es como una pequeña cadena en la que todos ganan“, dijo el funcionario mexicano.
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El hombre dio un trago a su cerveza en un bar cerca del río Suchiate, que separa a Guatemala de México, antes de contestar una pregunta sobre su negocio de tráfico de personas con otra interrogante: “¿usted cree que un coyote va a decir que es coyote?”.
Vestido con bermudas y sandalias parecía él mismo un migrante, pero habló como un empresario mientras describió cómo enviaba decenas de miles de dólares en carga humana desde los barrios pobres de Honduras y las montañas de Guatemala hacia Estados Unidos. “Es negocio”, dijo el hombre de bigote no muy poblado y algunas canas en su pelo negro, que habló a condición de mantener su identidad en el anonimato. “A veces va muy bien”.
El negocio del tráfico de migrantes es de alto riesgo y con importantes rendimientos que genera 6,600 millones de dólares al año a traficantes a lo largo de las rutas que llevan a Estados Unidos, según un reporte de 2010 de la ONU. Ante el dramático incremento en el número de menores detenidos en EE. UU., (57,000 desde octubre de 2013), parece que el negocio del tráfico de migrantes, en particular del istmo, está en auge.
Muchos niños y adolescentes que viajaron recientemente a EE. UU., dijeron que lo hicieron después de oir que les permitirían quedarse. El gobierno estadounidense suele entregar a los menores a familiares en ese país, mientras sus casos son atendidos en cortes migratorias. Esa realidad dio pie a rumores de una nueva ley o amnistía migratoria para los niños. Algunos dicen que los coyotes ayudaron a divulgar esos rumores para crear nuevos negocios después de una gran caída de la ola migratoria de mexicanos a EE. UU.
Algunos traficantes dicen que ellos están en el negocio también para ayudar. “Lo más importante es ayudarle a esta gente”, dijo un coyote en Ixtepec, Oaxaca, donde muchos migrantes abordan el tren conocido como La Bestia, en su camino hacia el norte. Expresó que cobra 2,500 dólares por el viaje desde la frontera de Guatemala a la frontera de EE. UU., que da a los migrantes centroamericanos documentos de identidad mexicanos falsos y que les hace que se aprendan por lo menos la primera estrofa del himno nacional de México.
INCREMENTAN PRECIOS
Los precios se han incrementado en años recientes para compensar la caída en el negocio del tráfico de mexicanos y para contrarrestar los “impuestos” que deben pagar a carteles de las drogas. El traficante en la frontera de Guatemala, dijo que cobra 10,000 dólares por persona desde Centroamérica y que eso cubre todo, desde hoteles hasta pagos en trenes, sobornos a autoridades y cuotas a carteles. Pero en ocasiones, dijo, un grupo del narcotráfico puede exigir tanto como 5,000 dólares extras bajo el riesgo de enfrentar la muerte.
“Hay que andar con cuidado por Los Zetas”, dijo sobre lo que pueden hacer con los migrantes. “Esos los descuartizan y luego hasta los graban”. Dijo que un traficante se viste para mezclarse con los 10 o 15 migrantes que puede llevar cada semana. Como muchos coyotes, él mismo primero fue a EE. UU., como migrante, donde trabajó como cocinero y aprendió algo de inglés.
Rodolfo Casillas, experto en migración y el tráfico de personas de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en México, dijo que el negocio del tráfico de personas es una estructura corporativa compleja. “Es una cadena delictiva que tiene dos segmentos: el segmento invisible, es decir, que no necesita tener exposición pública, sino que se dedica a la administración, a la organización, a la tesorería”. “Esos no ven a los migrantes necesariamente”. Añadió que los guías en el terreno no necesariamente conocen para quien trabajan. Los grandes jefes rara vez son detenidos. Comentó que sabe de un traficante salvadoreño que opera desde Texas.
Los coyotes buscan a sus clientes en redes sociales, por amigos, familiares o referencias de clientes anteriores. A los que van hacia Texas les cobran la mitad del precio por adelantado, reciben otra cantidad en el camino a través de depósitos bancarios o transferencias y obtienen el pago final al momento en que llegan a su destino. Los que van hacia California pueden dar todo hasta que están allá.
Los carteles del Golfo y Los Zetas controlan franjas de la frontera mexicana y cobran impuestos por todo lo que pasa por ahí. Los migrantes quedan en casas de seguridad mientras esos grupos les permiten cruzar hacia EE. UU., ciertos días de la semana para distraer a las autoridades de cargamentos de drogas, armas y dinero.
Rafael Cárdenas Vela, sobrino del exlíder del cartel del Golfo, Osiel Cárdenas, dijo en un juicio en 2012 contra otro miembro de ese grupo, que cuando era responsable de la “plaza” del río Bravo (río Grande) para el cartel entre 2009 y 2011, solicitaba entre 250 y 300 dólares por cada migrante mexicano; de 500 a 700 dólares por un centroamericano y 1,500 dólares por alguien de Europa o Asia. Además, tenía una tarifa fija de 10% que los traficantes debían pagar para permitirles trabajar en la zona.
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