Bloomberg News
Nickole Gambrill sigue pagando el precio de graduarse en la universidad en un momento poco propicio. Al igual que otros estudiantes que obtuvieron diplomas luego de la peor recesión de los Estados Unidos desde la década de 1930, experimenta una reducción de las ganancias que podría durar toda la vida por más que el mercado laboral se recupere.
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La realidad afecta a un segmento de la generación del milenio, los 82 millones de personas nacidas entre 1981 y alrededor de 2000. Muchos de quienes se graduaron durante la recesión se encuentran desempleados, con empleos de media jornada o en puestos que no exigen el nivel de educación que tienen.
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Gambrill aceptó el primer trabajo paralegal que pudo conseguir tras finalizar sus estudios en la Universidad Towson, en Maryland, en diciembre de 2010, cuando el desempleo era de 9.4 por ciento.
“Hace tres años que estoy aquí, pero sigo considerándome una principiante”, dijo la joven de Baltimore de 27 años, quien gana unos 44,000 dólares por año. “Los aumentos y el ingreso se basan en el salario original. En una economía mejor, habría empezado con un salario más alto”.
Los estudiantes que ingresaron al mercado laboral en 2010 y 2011 aceptaron una reducción salarial de 19 por ciento respecto de lo que podrían haber ganado sin recesión, según economistas de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, un recorte que duplicó el de anteriores depresiones.
Muchos de los aproximadamente 3.37 millones de estudiantes, que se graduaron en esos dos años, aceptaron por desesperación empleos para los que estaban sobrecalificados.
Los que se incorporaron a la fuerza laboral durante la recesión constituyeron el 2.2 por ciento de una fuerza de trabajo de alrededor de 154 millones de miembros que competían por menos empleos, y ahora podrían haber perdido habilidades y tener magros antecedentes laborales. En momentos en que el mercado laboral mejora, los nuevos graduados podrían eclipsarlos.
“Para los que empiezan ahora el mundo es mucho mejor y las perspectivas de éxito son mucho mayores”, dijo Anthony Carnevale, director del Centro de Educación y Fuerza Laboral de la Universidad de Georgetown, en Washington.
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