Nervios, angustia, emoción, llanto, pero sobre todo fe, así vivieron muchas madres el proceso histórico de coronación de los pinoleritos que conquistaron medalla de oro en el Torneo Panamericano de Beisbol (11-12 años), realizado en Mazatlán, México.
“Fue difícil, pero siempre tuve la fe que iban a ganar, desde el primer juego estuve pendiente. Ese día del partido final presentí el jonrón, fue duro para todos, pero sabía que Dios no los desampararía y luego con la familia y los vecinos celebramos el empate y la victoria”, explicó emocionada Bertha Villalta, madre del pelotero Léster Medrano.
“Cuando lo vi, lo primero que hice fue abrazarlo, besarlo, me hacía falta mi hijo, fue duro todo esto, porque el viaje hasta estaba en duda en un inicio y pese a todo lograron la medalla de oro”, agregó Villalta.
“Fue la primera vez que participé y nunca olvidaré ese día. Cuando ganamos corrí a abrazar a mis compañeros, algunos lloraban, yo estaba feliz”, señala el tercera base, Wesley Lavonte, de Puerto Cabezas.
Los niños, quienes lucían en el cuello su medalla dorada, fueron recibidos en medio de empujones, gritos, chicheros, pancartas y altas medidas de seguridad de la Policía e integrantes de la Juventud Sandinista, quienes junto a medios oficialistas recibieron a los niños en el Área VIP del Aeropuerto Augusto C. Sandino, la noche del lunes.
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