Es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más comunes a nivel mundial y cada vez se identifica con más frecuencia las nefastas consecuencias que produce.
La bacteria se llama Clamidias tracomatis y es capaz de producir cuadros clínicos de inflamación de estructuras de los órganos sexuales internos: cuando inflama la uretra produce uretritis, al inflamar el epidídimo o conducto que comunica el testículo con la uretra produce una epididimitis.
La afectación típica del varón produce uretritis, secreción por el pene de tipo mucosa y purulenta (pus), ardor y molestia cuando orinan. La mayor parte de las mujeres con esta infección no tienen síntomas, pero no pueden perder de vista que si están embarazadas los niños pueden nacer con conjuntivitis o infecciones pulmonares.
La cervicitis es la inflamación del cuello uterino y la inflamación de las trompas de Falopio en las mujeres es la salpingitis aguda, que forman parte de la inflamación pélvica aguda. Cuando la infección se vuelve crónica puede producir infertilidad o embarazos que se implantan fuera del útero o ectópicos.
En general el cuadro clínico de la infección genital por clamidias es parecido a una gonorrea: el cuello uterino se ve inflamado, con fácil sangrado y presencia de exudado mucopurulento. Se inflaman las glándulas de Bartolino, que están en la entrada de la vagina y hay ardor y dolor cuando se orina.
La medicina moderna no puede perder de vista que de un 45-50 por ciento de las gonorreas vienen asociadas con clamidias, por lo cual el tratamiento debe ser para ambas infecciones y siempre hay que tratar todos los contactos sexuales.
El uso del preservativo o condón de látex continúa siendo un valioso recurso que previene esta y otros tipos de infecciones que se transmiten por medio de las relaciones sexuales.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 B