El noruego Alexander Kristoff se llevó ayer su segunda victoria parcial en el Tour de Francia, liderando un grupo que alcanzó a dos ciclistas escapados en los últimos 50 metros de un dramático final de la décimo quinta etapa.
Una vez que aseguró que ninguno de sus perseguidores le descontó tiempo, el italiano Vincenzo Nibali cruzó la meta junto al pelotón para seguir como dueño de la camiseta amarilla de líder de la clasificación general.
Líder del equipo kazajo Astana, Nibali parece tener virtualmente asegurado llevarse a casa la camiseta amarilla cuando la carrera concluya en París el domingo próximo.
Algunos de sus rivales más cercanos han dicho ya que la contienda es ahora más por un puesto en el podio debajo de él por la consistencia vista al italiano.
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Luego de dos días en los Alpes, la etapa de ayer ofreció cierto alivio en un recorrido plano de 22 kilómetros (138 millas) desde Tallard hasta Nimes.
Kristoff, un ciclista del equipo Katusha que ganó además la 12da etapa, alzó el puño tras cruzar la meta por delante del grupo que alcanzó a los escapados, el suizo Martin Elmiger y el neozelandés Jack Bauer, que habían liderado la etapa casi desde el arranque.
“Fue muy apretado”, dijo Kristoff. “Pensé que sería segundo”.
Bauer suspiró profundamente, se reclinó sobre la bicicleta y sollozó al no conseguir el triunfo. En los últimos centenares de metros, dejó atrás a Elmiger. Pero el grupo, que planeó su acercamiento al dúo perfectamente, resultó demasiado fuerte. Para cuando Bauer, pedaleando con lo que le quedaba de fuerza, miró atrás por última vez, ellos ya le estaban rebasando.
“Es una fantasía para cualquier ciclista ganar una etapa en el Tour y especialmente un ciclista ‘kiwi’, no muchos de nosotros nos hacemos profesionales y tenemos la oportunidad de competir en el Tour de Francia”, agregó Bauer, mientras Kristoff saboreaba la victoria conseguida.
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