Leonor Álvarez
Hace 35 años Silvia Garay era una adolescente de 17 años que celebró el triunfo de la Revolución en la plaza de Managua. “El primer año fue alegrísimo, como nunca”, recuerda Garay. Para ella había terminado una época en la que miró a militares de la guardia somocista violar a una de sus amigas.
Garay tiene hoy 52 años y el 19 de julio todavía lo celebra, pero también vive esta fecha vendiendo en las inmediaciones de donde fue el cine González y hoy será otro año más que mirará de lejos cómo se llena la Plaza de la Revolución, principalmente de jóvenes que no habían ni nacido cuando se celebró el triunfo.
Los comerciantes no tienen acceso a la plaza, así que se instalan a lo largo de la carretera, donde son interminables los tramos improvisados con ristras de camisetas de todos los colores, con la cara del Che, de Sandino, de Daniel Ortega, camufladas y más comunes que otros años son las camisetas blancas con motivos de diferentes colores y los números 35-19.
Por más de veinte años el 19 de julio ha sido la oportunidad que Garay aprovecha para vender pañoletas rojinegras, pulseras, collares y otras bisuterías que le dejan una ganancia de aproximadamente cuatro mil córdobas entre los días 17, 18 y 19 de julio. Para conservar el espacio donde se instaló para vender, Garay pasó la noche en la calle sin separarse del lugar. Normalmente ella vende en el Mercado Oriental.
Pese a la difícil vida que le ha tocado a Garay, quien ha sido padre y madre para sus hijos, está muy agradecida primero con Dios y después con el gobierno del partido Frente Sandinista (FSLN) y por ello muestra su militancia. El partido le ha regalado láminas de zinc, un terreno y puede conseguir ayuda en su barrio, así que para ella la Revolución valió la pena y hay que celebrar y trabajar para vivirla.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A