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GAZA/ AFP/ AP/ EFE
Como cada mañana de viernes desde que su padre le llevara por primera vez a la mezquita, Fadi al Lahawi se aseó ayer con esmero y se puso la galabeya blanca y planchada de los días de rezo comunitario. Se despidió de su mujer, tomó su bicicleta descascarillada e inició el largo camino que separa la mezquita Al Umari, la más antigua de Gaza, de su casa en el barrio de Zaitum, uno de los más castigados por la actual ofensiva israelí en la Franja de Gaza.
“No hemos dormido. No creo que nadie haya dormido esta noche. Mis hijos aún lloran y mi mujer no ha querido salir en toda la noche de debajo de la mesa. Pero Alá ha querido que sigamos vivos”, explica Fadi con una mueca de dolor bajo profundas ojeras. “Hace diez días que no dormimos más de tres horas seguidas. Golpean y golpean. Puede ser cualquier casa. Anoche fue mucho peor”, añade antes de argumentar por qué no se ha ido, como otros, en busca de un lugar más seguro.
“Somos todos una misma humanidad y pertenecemos a un solo Dios. Él decide”, sentencia antes de perderse por la puerta de uno de los únicos sitios, junto al mercado central, donde ayer había grupos de gente.
Ayer, tropas israelíes siguieron avanzando en Gaza, como parte de la operación Barrera Protectora, para destruir túneles y puntos de lanzamiento de cohetes, disparando andanadas de proyectiles de tanque en una amplia ofensiva por tierra con la que Tel Aviv intenta debilitar a Hamás, que gobierna el enclave.
1.8 millones de palestinos viven hacinados en este territorio de 45 kilómetros de largo y entre 6 y 10 km de ancho, situado junto al Mediterráneo, al suroeste de Israel y limítrofe con Egipto. Sufre escasez crónica de agua y casi no tiene industria.
80 por ciento de la población depende para subsistir de la ayuda extranjera. Israel controla el espacio aéreo, las aguas territoriales, el tráfico de mercancías y el movimiento de la población.
900,000 habitantes son refugiados o descendientes de refugiados que se instalaron en ese territorio, luego de haber escapado o de haber sido expulsados de sus hogares durante la guerra árabe-israelí de 1948.
La situación económica y humana se degradó más desde junio de 2007, cuando Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica, en Árabe) tomó el poder, expulsando del territorio a los partidarios del presidente Mahmud Abás. Según cifras oficiales palestinas, más de la mitad de los habitantes vive bajo el umbral de la pobreza y el cuarenta por ciento de la población activa carece de trabajo.
Según datos de la propia UNRWA, más de la mitad de la población son niños o menores de edad. Medio centenar de ellos han perdido la vida en 11 días de ataques.
Gaza fue devastada por la ofensiva israelí “Plomo Fundido” entre diciembre de 2008 y enero de 2009, que causó 1,400 muertes palestinas. Los ciclos de violencia han continuado con una sucesión de ataques aéreos israelíes y de disparos de cohetes palestinos.
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292 MUERTOS EN 10 DÍAS
Israel se declaró ayer dispuesto a “ampliar” su operación terrestre en la Franja de Gaza. “Mis instrucciones (…) son de prepararnos para ampliar de forma significativa la operación terrestre”, dijo el primer ministro, Benjamín Netanyahu, al iniciarse una reunión ministerial.
Cincuenta y nueve palestinos murieron en las últimas horas, elevando a 292 el número de víctimas mortales desde el 8 de julio, cuando Israel inició sus bombardeos aéreos y ha habido más de dos mil ataques aéreos que no han logrado detener el constante fuego de cohetes de Hamás sobre ciudades israelíes.
En el norte y sur de Gaza, además de la presencia de la infantería y los carros de combate israelíes, también se entablaron combates cuerpo a cuerpo en los que murieron 14 milicianos y un soldado israelí, según datos de la portavocía castrense.
CRISIS HUMANITARIA
La consecuencia de la ofensiva fue una larga noche de terror desde el jueves y que ayer en la mañana incrementó el miedo y colocó a la Franja al borde de un nuevo pico de incremento en su perpetua crisis humanitaria.
En un comunicado, Chris Gunness, portavoz de la UNRWA para la zona, cifró, poco antes de anochecer, en 18 millas, personas que ayer recogieron la poca comida que les queda en casa. Hicieron un hatillo de ropa y buscaron refugio con el colchón al hombro. La gran mayoría con uno de los pocos destinos posibles en mente: las escuelas gestionadas por la UNRWA, al borde de la capacidad establecida en el plan de contingencia, que cifraba los posibles desplazados en cincuenta mil.
BOCA DE TÚNELES DESCUBIERTOS
El Ejército israelí informó ayer de que sus fuerzas han encontrado la entrada de 13 túneles que “eran usados para el contrabando de armas y ejecutar ataques terroristas” por parte de Hamás, indica un comunicado oficial. El comentarista militar del Canal 10 de la televisión israelí, Alon Ben David, dijo esta tarde que el Ejército había encontrado alrededor del sesenta por ciento de los túneles, de cuya existencia estaban al tanto los servicios de Inteligencia y que en las próximas horas comenzarán a ser demolidos por los zapadores e ingenieros militares.
Las Brigadas Azedim al Kasem, brazo armado del grupo islamista Hamás, negó que el Ejército israelí haya destruido cerca de una decena de túneles desde que iniciara su operación terrestre contra la Franja el jueves en la noche. En un comunicado enviado a los medios, la milicia asegura que no es más que un acto de propaganda para levantar la moral de las tropas y renovar la reputación del Ejército.
Mientras, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió ayer el “derecho de Israel a defenderse” con su incursión terrestre en Gaza, pero pidió a su aliado “actuar de forma que minimice las víctimas civiles” en ese territorio palestino. Durante una declaración en la Casa Blanca, Obama dijo que conversó con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y le ofreció la posibilidad de enviar a la región a su secretario de Estado, John Kerry, para avanzar hacia un alto al fuego.
ACUSACIONES MUTUAS
Este viernes, en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada de urgencia, el representante palestino ante la ONU, Riyad Mansur, manifestó que “esta salvaje agresión israelí no puede justificarse por ningún medio”. Acusó a Israel de cometer “crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, terrorismo de Estado y violaciones sistemáticas de los derechos humanos”. Aseguró que si el Consejo de Seguridad no actúa para proteger a los civiles palestinos acudirán a la justicia internacional.
El embajador israelí ante la ONU, Ron Prosor, aseguró que su gobierno no ha tenido más remedio que entrar finalmente en Gaza para “restaurar la calma para el pueblo israelí y degradar las capacidades terroristas de Hamás”. Prosor pidió a la comunidad internacional apoyo para evitar más violencia por parte del movimiento islamista y para “acabar con la amenaza terrorista que cierne su sombra sobre el pueblo de Israel”.
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