Indignación por tragedia en Ucrania
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Naciones Unidas/ EFE
Si la investigación llega a identificar con certeza a los autores del disparo, ello tendrá un decisivo impacto en el conflicto que asola Ucrania desde hace tres meses y opone a Kiev con los separatistas prorrusos apoyados por Moscú.
Mensajes incluidos en sitios de internet de los rebeldes —y a veces rápidamente borrados— así como conversaciones interceptadas por los servicios de seguridad ucranianos dan a entender que el aparato pudo ser derribado por error por los insurgentes, al haberlo confundido con un avión militar ucraniano.
Si se confirmara esta hipótesis, —que debe ser tomada con prudencia en el contexto de una violenta guerra de propaganda y desinformación— la posición de los separatistas y de su aliado, el presidente ruso Vladimir Putin, se debilitaría de manera considerable ante la comunidad internacional.
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Estados Unidos aseguró ayer en el Consejo de Seguridad de la ONU que todo apunta a que el avión de Malaysia Airlines siniestrado el jueves en Ucrania fue derribado de forma deliberada por un misil disparado desde un área bajo control por las milicias prorrusas.
“El avión (…) fue probablemente derribado por un misil tierra-aire, un SA-11, operado desde una zona controlada por separatistas en el este de Ucrania”, dijo la embajadora estadounidense en la ONU, Samantha Power.
Autoridades ucranianas y rebeldes prorrusos del este se han culpado mutuamente del siniestro del avión comercial que se estrelló en la región de Donetsk con 298 personas a bordo, sin que haya sobrevivientes. Power recordó que los prorrusos disponen de tecnologías necesarias para ese tipo de ataque y han derribado aviones ucranianos durante el conflicto.
Por su parte, Rusia responsabilizó a las autoridades ucranianas del siniestro contra el avión de Malaysia Airlines en el este del país por no haber cerrado el espacio aéreo en una zona de combate.
“Cualquier persona normal se planteará por qué los controladores aéreos ucranianos han mandado a un avión a una zona de combate, una zona donde la aviación se utiliza para ataques, sobre todo contra objetivos civiles, y donde hay en funcionamiento sistemas de defensa antiaérea”, señaló el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, en una intervención ante el Consejo de Seguridad.
Mientras tanto, el papa Francisco hizo ayer un llamamiento por la paz y un “compromiso para encontrar soluciones de diálogo” entre las partes del conflicto en Ucrania, tras la catástrofe del avión de Malaysia Airlines, informó la Santa Sede.
LANZAMISILES BUK
El sistema de lanzamisiles Buk, conocido como SA-11 Gadfly en la terminología de la OTAN, es un complejo radar móvil con misiles guiados de la época soviética, capaz de derribar un avión en pocos segundos después de dada la orden.
Los servicios de Inteligencia estadounidenses apuntan al lanzamisiles tierra-aire Buk como la probable arma utilizada en el derribo del vuelo MH17.
El Buk es una lanzadera rodante que lleva un radar incorporado para detectar y abatir misiles o aviones enemigos con el lanzamiento de proyectiles que superan en tres veces la velocidad del sonido, por lo que el vuelo de Malaysia Airlines habría sido alcanzado unos diez segundos después de dada la orden de disparo.
El Buk puede estar acompañado por otro radar móvil adicional para aumentar la precisión y reconocer con más claridad el tipo de aeronave susceptible de ser abatida, así como de un comando central de comunicaciones y un proveedor de nuevos misiles.
Los misiles que lanza el Buk destruyen su objetivo, no con impacto directo, sino con explosión de proximidad, lo que podría explicar por qué el B-777 de Malaysia Airlines no se desintegró totalmente en el aire y esparció sobre los campos del este de Ucrania grandes trozos del aparato.
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