Durante su visita al país, la semana pasada, Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina, interactuó con niños de los preescolares donde reciben la merienda escolar, uno de los programas que apoya el organismo. LA PRENSA/CORTESÍA

Para crecer más hay que bajar costos

Los dos días que permaneció en Nicaragua le terminaron de convencer de que las estadísticas y los informes sobre la situación social y económica del país le encaminan a lograr, aunque lentamente, a reducir los niveles de pobreza. Para Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, el gran reto sigue siendo conseguir crecimientos económicos más altos y que haya una distribución más equitativa de la riqueza que se genera.

Lucía Navas

Los dos días que permaneció en Nicaragua le terminaron de convencer de que las estadísticas y los informes sobre la situación social y económica del país le encaminan a lograr, aunque lentamente, a reducir los niveles de pobreza. Para Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, el gran reto sigue siendo conseguir crecimientos económicos más altos y que haya una distribución más equitativa de la riqueza que se genera.

Familiar es mexicano. Nombrado en el cargo a principios de mayo, es el primer latinoamericano en ocupar la vicepresidencia del Banco Mundial para la región en treinta años. Estará a cargo de una cartera de proyectos en curso, asistencia técnica y donaciones de más de treinta mil millones de dólares.

Para Nicaragua los próximos cuatros años el organismo dispone de una cartera de 350 millones de dólares.

¿Su evaluación de los programas en Nicaragua y qué falta para avanzar más?

Toda la cartera y todos los proyectos que tenemos en Nicaragua es una de las que evoluciona de manera más satisfactoria en toda Latinoamérica. En este momento la cartera total que tenemos con Nicaragua, de donaciones de 500 millones de dólares por parte del Banco Mundial, es la parte que va al sector público, tenemos 200 millones de dólares más por la parte del sector privado (con la Corporación Financiera Internacional 150 millones y la aseguradora (MIGA) otros cincuenta millones de dólares). Es un total de 700 millones de dólares y año con año hacia adelante de lo que estamos hablando alrededor de 65 millones de dólares de diversas ventanas.

El Gobierno ha planteado al IFC que aumente la disponibilidad para el sector privado, porque necesitan impulsar proyectos de energía, sobre todo.

En esta visita tuvimos reuniones tanto con el sector público como con el privado, y nos presentamos como un grupo que tiene actividades en ambas esferas y estaremos en búsqueda de proyectos interesantes y valiosos para la reducción de la pobreza y la promoción de la prosperidad compartida.

Nicaragua sigue con indicadores, al menos del Banco Mundial, señalándole como el segundo país más pobre de América Latina, pese a la reducción de los niveles y la mejora en el ingreso per cápita. ¿Cómo avanzar?

Una agenda importante es la de crecimiento. En Nicaragua estimamos este año crezca alrededor del 4.5 por ciento, que es más de lo que crecerá la región en su conjunto, que es alrededor del 2.5 por ciento. Pero este crecimiento si bien es mejor, no es suficiente para cumplir los objetivos de erradicación de la pobreza y de la mejora de la prosperidad compartida. Se necesita tener mayor crecimiento y hay que incrementar la productividad a través de inversiones en capital humano. Por ejemplo, nosotros apoyamos a Nicaragua en temas de educación y salud, también en infraestructura. Los costos de transporte logísticos son muy elevados en Nicaragua, pueden llegar a representar hasta el cuarenta por ciento del valor total de un producto. Claramente es un área de oportunidad, si se mejoran los medios de comunicación, la infraestructura, va a ser posible reducir estos costos y hacer a la economía más competitiva y crecer más rápido.

Insiste en la productividad y es discusión entre privados y Gobierno, pero se cuestiona la calidad de la educación por ineficiente. ¿Qué proponen en su reforma?

Este es un reto que no es exclusivo de Nicaragua. En Latinoamérica en su conjunto ha habido un avance importante en materia de acceso a la educación. Los niños están en las escuelas. Esto en sí es importante porque les mejora las perspectivas de vida, incrementa la seguridad, los hace ciudadanos más comprometidos con sus países. Pero claramente es insuficiente. Ahora el reto, no solo de Nicaragua, sino de Latinoamérica en su conjunto, es mejorar la calidad de la educación como un tema genérico, sino calidad de la educación que le permita al individuo tener un acceso al mercado laboral.

En temas de salud ustedes se enfocan en la reducción de la muerte materna por ser una Meta del Milenio, pero Nicaragua tiene dificultades para cumplirla…

Es uno de los retos que Nicaragua está atacando y nosotros participamos, desde muchos frentes, algunos no tan obvios por ejemplo, esta carretera (en San Francisco Libre). La muerte materna afecta primordialmente a la gente que vive en poblaciones remotas. Cuando hay un camino, una carretera que une a estas comunidades con centros de salud eso permite que los pacientes se transporten y sean atendidos. Y desde luego programas directos (de atención). En esta visita fuimos a un centro de salud materno (en La Paz Centro), con el que estamos trabajando junto con el Gobierno, lo que busca es generar mayor educación, acercarse a las mujeres embarazadas para que estén conscientes de cuál es su situación de salud y que busquen la atención que se les puede proveer.

¿Logrará Nicaragua cumplir esa Meta del Milenio?

Me voy de Nicaragua después de dos días de visita e interacción en proyectos, que financia el Banco Mundial, sumamente entusiasmado e impresionado de dos cosas: el valor comunitario y solidario del pueblo de Nicaragua, la vocación de servicio, sobre todo voluntario, que a mí me hace pensar que estamos en un muy buen camino para enfrentar ese reto de desarrollo y muchos otros.

Hay un problema con la sequía. ¿Ha planteado el organismo fondos de emergencia para ayudar a enfrentar esto? ¿Lo planteó el Gobierno?

En la reunión que sostuvimos con el presidente Daniel Ortega platicamos ampliamente sobre el tema de la sequía como una preocupación inmediata, pero hablamos de forma más amplia de la agricultura y de su potencialidad para detonar el crecimiento económico de Nicaragua. Una de las cosas que acordamos es que veríamos en qué áreas podemos agregar más valor y trabajar para generar crecimiento y bienestar.

La sequía se extiende. ¿Puede afectar ese nivel de avance en términos de pobreza?

Es un tema que genera preocupación y atención inmediata de parte del Gobierno. Vamos a iniciar conversaciones para ver en qué aspectos podemos apoyar, ya sea relacionados con la situación específica o una intervención más amplia en el sector agrícola.

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