El candidato para la presidencia de la Comisión Europea, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, en Estrasburgo (Francia), el 15 de julio de 2014

Juncker, confirmado como presidente de la Comisión Europea por la Eurocámara

El exprimer ministro luxemburgués demócrata-cristiano Jean-Claude Juncker obtuvo este martes la confirmación del Parlamento Europeo para presidir la Comisión, el Poder Ejecutivo del bloque comunitario. Los eurodiputados se pronunciaron por un voto secreto en el que Juncker, designado el 27 de junio para el cargo por los jefes de Estado y de gobierno, recibió 422 […]

El exprimer ministro luxemburgués demócrata-cristiano Jean-Claude Juncker obtuvo este martes la confirmación del Parlamento Europeo para presidir la Comisión, el Poder Ejecutivo del bloque comunitario.

Los eurodiputados se pronunciaron por un voto secreto en el que Juncker, designado el 27 de junio para el cargo por los jefes de Estado y de gobierno, recibió 422 votos a favor y 250 en contra de los 729 sufragios expresados.

En teoría, Juncker podía aspirar a lograr 480 votos, en virtud de un compromiso entre el Partido Popular Europeo con los socialistas y los liberales, en respuesta al avance de los euroescépticos y antieuropeos en las elecciones del 25 de mayo.

La Eurocámara cuenta 751 escaños. Un total de 47 diputados se abstuvieron y hubo diez votos nulos.

Para obtener la confirmación de los eurodiputados, Juncker debía lograr la mayoría absoluta de los votos, es decir, 376.

«Mis más sinceras felicitaciones a @JunkerEU como próximo Presidente de la @EU_Commission!», escribió en Twitter el actual presidente del Ejecutivo comunitario, el portugués José Manuel Durao Barroso.

Juncker presidirá en los próximos cinco años el órgano más importante de las instituciones de la Unión Europea (UE).

La Comisión tiene entre sus prerrogativas el casi monopolio de la iniciativa legislativa. Está a cargo de la aplicación de las leyes y vela por el respeto de los tratados. Este organismo cuenta con 28 comisarios, uno por Estado miembro, y abarca todos los temas relativos a la UE, desde los temas de competencia hasta los de justicia, pasando por los de agricultura, la energía, la política digital o la ayuda humanitaria. Su sede está en Bruselas y cuenta con una administración de unos 30,000 funcionarios.

Quedan ahora por definir los cargos más importantes de la nueva Comisión, concretamente el de la diplomacia europea. Actualmente, la británica Catherine Ashton ocupa este puesto. Los jefes de Estado y de gobierno se reunirán el miércoles en una cumbre extraordinaria para intentar ponerse de acuerdo sobre su sucesor.

Juncker insistió los últimos días que quería encontrar un mayor equilibrio en la próxima Comisión entre comisarios hombres y mujeres. Hasta ahora, la mayoría de los nombres propuestos por los Estados miembros son masculinos.

Juncker, designado por los jefes de Estado y de gobierno de 26 de los 28 Estados miembros como el candidato a la presidencia de la Comisión Europea —el británico David Cameron se opuso rotundamente a su nombramiento, así como el húngaro Viktor Orban— prometió «movilizar» un masivo plan de inversiones para «reindustrializar» la Unión Europea (UE).

«En los próximos tres años, querría que se movilicen hasta 300,000 millones de euros para inversiones públicas y privadas […] para reindustrializar Europa», dijo Juncker ante el pleno de los eurodiputados, que deben confirmar con un voto este martes si será el rsponsable del Ejecutivo comunitario. «Lo haremos», aseguró, utilizando «bien los fondos estructurales, y todos los instrumentos que existen».

Juncker quiere que en su próximo mandato de cinco años se implemente este plan, que permita invertir en proyectos de infraestructuras, de energía renovables y de transportes para «reindustrializar Europa».

«Hay un 29º Estado que se está creando, el Estado de los que no tienen empleo, ahí en donde se encuentran todos los que están excluidos, al margen de la sociedad», dijo Juncker antes de pedir el apoyo del Parlamento a este programa de inversiones.

La crisis no ha terminado

Durante su discurso, Juncker afirmó que con «25 millones de hombres y mujeres sin empleo, la crisis económica en la UE no ha terminado».

El primer ministro británico, David Cameron, durante una visita a Oxfordshire (Inglaterra), el 11 de julio de 2014

El luxemburgués pidió que se coordinen las políticas económicas, que se ponga en pie «una especie de gobierno económico» destinado a darle una voz única al bloque y «dejar de hacer el ridículo» cuando representan «una de las monedas más fuertes del globo tantos representantes que a menudo se contradicen».

En ese sentido, Juncker, deslizando sus convicciones federalistas para la UE, querría que la Unión Económica y Monetaria, es decir, los miembros de la zona euro, puedan ocupar «una sola silla en las instituciones de Bretton Woods», el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, una perspectiva que levantó protestas de los euroescépticos presentes en el hemiciclo.

«Fui presidente del Eurogrupo [durante la crisis de la deuda] y estoy contento de no serlo ya», confesó, agregando que tuvieron que «reparar un avión en fuego mientras volaba, no fue simple, pero logramos mantener la unidad de la zona euro».

«El euro protege a Europa», continuó, destacando que si no se hubiese construido un «continente de paz», los países miembros estarían «debilitados», en unas declaraciones abucheadas por los antieuropeos y euroescépticos.

Un TLC con EE.UU, pero no a cualquier precio

Juncker también prometió transparencia en las negociaciones con EE.UU para crear la zona de libre comercio más importante del mundo, publicando los documentos relativos a las negociaciones.

La falta de transparencia es una de las principales críticas a la Comisión Europea, que no hizo público el mandato de negociación que recibió de los Estados miembros.

El candidato a la presidencia de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker hablando en el Parlamento Europeo, en Estrasburgo (Francia), el 15 de julio de 2014

Sin embargo, se filtró una versión de la que se desprende que la UE cedería su soberanía frente a eventuales litigios judiciales.

«Estoy a favor de concluir este acuerdo […] pero no a cualquier precio», dijo. «No podemos abandonar nuestras normas de salud, nuestras normas sociales, nuestras exigencias en materia de protección de datos», dijo, señalando que no querría que se instauren «jurisdicciones paralelas secretas».

En su discurso, Juncker también aseguró que no habrá nuevas adhesiones al bloque europeo en los próximos cinco años, aunque las negociaciones continuarán con los países aspirantes, entre ellos los de los Balcanes o Turquía.

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