Roy Moncada
Un día después que los trabajadores del Centro de Insumos Para la Salud (CIPS-Minsa) denunciaron una rara desaparición de fármacos en sus bodegas, las autoridades de la Salud, recetaron como solución despedir a 15 personas y no investigar a fondo para encontrar a los responsables.
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El recorte fue de nueve recibidores de medicamentos, cinco guardas de seguridad y un encargado del almacén, quienes protestaron el miércoles por la fuga de medicamentos y que recibieron la mala noticia cuando entraban a laborar este jueves.
“Nos entregaron esta notificación informando que estamos corridos, por el simple hecho de denunciar los robos que se están haciendo, no sé ni cómo porque no dejan ni rastros”, dijo Mauricio Soto, quien era encargado de almacén en el CIPS-Minsa.
Los despedidos, además que afirman que es injusta la medida de los superiores, agregan que fueron engañados porque la tarde del miércoles llegó Napoleón Ortega, viceministro de Salud, a retirar las llaves de los candados de las bodegas y asegurar que habría estabilidad laboral.
La promesa de Ortega, de que no serían despedidos, fueron grabadas muy hábilmente con el celular de un empleado y mostradas a LA PRENSA como prueba de que al final el funcionario no cumplió su palabra.
Róger Gómez, que ocupaba el cargo de recibidor de medicamentos, comentó que la acción es una represalia por las manifestaciones que los trabajadoras realizan ante las irregularidades.
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