Roy Moncada
Si no cambia la decisión de ocupar una parte del cementerio Nejapa para desarrollar una obra vial, personas que tienen enterrados a sus familiares harán guardia día y noche en el camposanto con el fin de evitar que se remuevan las tumbas.
El MTI notificó al responsable del cementerio la afectación desde diciembre de 2013.
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Esa fue la advertencia de Marisela Mendoza y el colectivo de 40 personas que se reunieron este jueves para rechazar tajantemente la reducción de este panteón que abrió sus puertas en 1948 y tiene una población que supera los cinco mil difuntos.
Mendoza, quien apenas hace seis meses enterró a su padre, exigió que llegue algún representante del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), institución que ejecutará la obra vial que afectará el cementerio, y les explique los pormenores.
“No vamos a permitir que toquen esa parte, no vamos a permitir que manden a nuestros muertos a otro lado”, añadió la posible afectada por el proyecto.
La protesta que iniciaron y que podrían arreciar por la posibilidad de disminuir la extensión del cementerio por una obra de progreso, provocó optimismo en Francisco Baltodano, quien tiene sepultada a su suegra y su cuñada. Él confía en que las autoridades analizarán el caso minuciosamente.
Baltodano se marchó junto al resto de protestantes bordeando el camposanto donde están los restos de sus familiares y donde un día posiblemente él también los acompañará.
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