Wendy Álvarez Hidalgo
En el seno de la Organización Mundial de Comercio, allá en Ginebra, Suiza, se escucha hablar de la posible construcción del Canal Interoceánico en Nicaragua. Se habla con cautela. También hay más preguntas que respuestas, pero todos apuestan a un abaratamiento en el costo de transporte marítimo de mercancías a través del istmo, que hasta hoy se realiza solo en el Canal de Panamá.
Su director general, Roberto Azevêdo, dice que toda acción que impulse la facilitación del comercio es bienvenida, y un nuevo Canal en Centroamérica espera que aporte a ese objetivo que se plantearon todos sus miembros en diciembre de 2013 en Bali: liberalizar el comercio.
“Uno de los factores que más impacta el comercio mundial es el transporte, el transporte marítimo es una manera muy importante de trasladar o enviar productos en gran cantidad, como los commodity, por ejemplo, y en la medida que el Canal ayude (a agilizar) el flujo de mercancías no veo por qué el Canal (de Nicaragua) no vaya a tener un impacto o una influencia en el comercio mundial”, afirmó Azevêdo, quien admite a LA PRENSA que desconoce con exactitud todos los detalles de la megaobra que data desde hace casi 200 años.
Y mientras en la casa oficial del comercio mundial el proyecto genera cierta expectativa, en Nicaragua el Gobierno anunció esta semana la ruta que seguirá el Canal: repartirá al país en dos mitades. Irá de Brito (en el Pacífico), cruzará el lago Cocibolca y se internará en el Caribe Sur hasta desembocar en el río Punta Gorda.
La ambiciosa infraestructura requiere de una inversión superior a los cuarenta mil millones de dólares, casi cuatro veces el Producto Interno Bruto de Nicaragua, que en 2013 cerró en 11,255.6 millones de dólares, según cifras oficiales.
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En un informe de Naciones Unidas sobre el comercio mundial, se espera que en 2014 el comercio mundial crezca 4.6 por ciento y en 2015 al menos 5.1 por ciento, principalmente se eleve el movimiento de mercancías de bienes de consumo.
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El Canal local tendría una longitud de 278 kilómetros, tres veces y medio más largo que el de Panamá, según revelaron los representantes de HKND y ERM, lo que estiman que la obra se construirá en un periodo de cinco años, inferior a los diez años que tomó a Estados Unidos construir el panameño.
Fernando de Mateo y Venturini, representante permanente de México ante la Organización Mundial del Comercio, admite la importancia que tiene para el comercio el transporte marítimo y recuerda que “es el menos contaminante, es el que menos incide en el calentamiento global”.
Y añade: “Una competencia (del Canal nicaragüense) con Panamá podría reducir los costos del transporte”.
No obstante, De Mateo reconoce que desconoce si la nueva infraestructura nicaragüense será capaz de elevar el tránsito de mercancías en la región. “Es un estudio que supongo que Nicaragua ya habrá hecho para ver si lo que están haciendo es para quitarle renta a Panamá, bajar los costos o si efectivamente van a subir en la renta del comercio en la región”, afirma el diplomático.
Según representantes de las empresas concesionarias, lideradas por el misterioso empresario chino, Wang Jing, presidente de HKND Group, a través del Canal podrán transitar grandes barcos de Post Panamax, que por ahora no pueden circular por el de Panamá. También buques Tripe-E de Maersk Line.
Se espera que a través del Canal circulen 5,100 barcos cada año con un tiempo promedio de treinta horas de tránsito. En Panamá es de 12 horas y a diario circulan entre 38 y 42 barcos y se trabaja 365 días.
Gabriel Duque Mildenberg, representante permanente de Colombia en la OMC, expresó: “Cualquier cosa que abarate, simplifique y que ayude al comercio mundial es una buena noticia para el mundo”.
“Habrá que ver sí, que desde luego (el Canal) no sea algo como una fábrica que se sobredimensione. Si algo se hace con demasiado tamaño y no hay mercado para eso, pues lo que uno está haciendo es destruyendo valor en una cosa ineficiente, esperemos que no sea el caso, ojalá que no. Nos alegran todos los megaproyectos que ayuden a los países latinoamericanos a crecer, creo que es una buena noticia para todos en la medida que estos sean sostenibles, sustentables y ojalá no muy perjudiciales en términos ambientales, porque creo que eso es uno de los temas”, enfatiza.
Duque, quien también reconoce que desconoce los detalles del proyecto, sostiene: “Pienso que habiendo más competencia seguro saldrá más barato que haya otro (Canal en Centroamérica), pero realmente esa es una decisión totalmente respetable de Nicaragua en su evaluación (sobre la construcción del Canal) sobre si es algo que le conviene al país y si va a ser en términos económicos beneficioso”.
El diplomático recuerda que en Colombia también ha habido “muchas” iniciativas de un Canal seco, pero hasta hoy nunca se ha concretado. Duque cree que la construcción de un Canal en Centroamérica por parte de China es estratégica por su creciente economía e intercambio comercial con el mundo.
“Cualquier alternativa (de tránsito para el comercio) es una cosa buena, ahora tocará ver si esa nueva oportunidad no es una sobrecapacidad en cuyo caso no genere valores (económicos) sostenibles, ojalá este no sea el caso (para Nicaragua)”, enfatiza.
La semana pasada funcionarios de la Organización Mundial del Comercio se reunieron con periodistas económicos de América Latina, quienes participaron en un seminario sobre comercio mundial, cuyo programa es impulsado por la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) y la OMC en su sede, Ginebra.
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