Mabel Calero Gaitán
Debido al uso de bombas para pescar, desde hace dos años los pescadores de Casares y La Boquita han comenzado a pescar a más de sesenta kilómetros de distancia, exponiendo sus vidas al peligro.
Los pescadores aseguran que al pescar más lejos de la zona costera, la corriente de agua es más fuerte, los vientos soplan con mayor fuerza y con el impacto de la bomba en el mar puede causar que la lancha se dé vuelta, así como sucedió el jueves pasado en Casares, cuando la Fuerza Naval reportó desaparecida una lancha con cuatro tripulantes, quienes negaron haber usado explosivos para pescar el día del incidente.
Marvin Espinoza, quien tiene ocho años de pescar, asegura que aunque no hubiesen usado explosivo esta es una consecuencia de la práctica ilegal, pues desde hace años los pescadores tienen que recorrer más distancia porque con el impacto de las bombas los peces se alejan.
“Todo Casares sabe quiénes son los pescadores que están usando bombas para pescar, toda persona que pesca de noche es porque usa bombas. Ellos saben pero no hacen nada porque hay negocios grandes detrás de todo y al final todos somos perjudicados porque gastamos más gasolina para pescar y la lancha corre el peligro que se nos voltee”, dijo Espinoza.
Por su parte, William Arias, pescador, dijo que la pesca ha estado tan mala, que a veces solo les queda la deuda con los acopios y ni siquiera les da para la comida.
“Somos más de mil personas que vivimos de la pesca, pero desde que comenzaron a usar bombas, la situación se puso dura, a veces solo nos queda la deuda del combustible y nada de ganancia, pero para los que usan bombas ha sido como explotar una mina de oro porque sacan grandes cantidades de pescado”, dijo el pescador William Arias.
Aunque desde hace tres años se ha impulsado un plan de vigilancia por parte de las autoridades de la Policía, Marena, Inpesca y la Fuerza Naval, la práctica se continúa dando en la noche y madrugada.
Celso Guerrero, expresidente de la confederación de pesca, afirma que todas las noches el mar recibe aproximadamente unas trescientas detonaciones de bomba de mecha.
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