Leonor Álvarez
El presidente del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), José David Castillo, atribuyó el retraso de la construcción del proyecto hidroeléctrico Tumarín a la sequía por la falta de lluvia en el país.
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Los diputados opositores de la Bancada Alianza Partido Liberal Independiente (Bapli) aprovecharon que Castillo llegó ayer a la Asamblea Nacional a rendir el informe anual de la gestión del INE, para cuestionarlo por este retraso de un proyecto aprobado por la Asamblea Nacional en el año 2009.
El proyecto implica construir una represa hidroeléctrica que generará energía renovable y tendrá una extensión de 3,700 manzanas, unos 26 kilómetros cuadrados. La obra se construirá sobre el río Grande de Matagalpa, en el poblado de Apawás, municipio de La Cruz del Río Grande.
“En el transcurso, en el camino de la obra se descubre que hay elementos nuevos, ya prácticamente estaba todo cerrado, pero ¿qué apareció en los últimos días? La sequía”, así explicó Castillo el retraso de la obra.
La diputada Licet del Rosario Montenegro también le preguntó cuándo la empresa brasileña (que tiene la concesión de Tumarín) va a pagar a quienes eran dueños de las propiedades que fueron afectadas por los proyectos de construcción.
Castillo contestó que “desafortunadamente Tumarín tiene tareas pendientes en conjunto, tanto los representantes del Estado como de la misma empresa”.
“Usted si fuera el inversionista no va ir a comprar los terrenos, nadie anda repartiendo el cuero sin matar el venado, eso sería pecar de inocente”, manifestó el titular del INE.
Inicialmente el atraso del proyecto fue atribuido a las quejas de los propietarios de tierras que afectó este proyecto que estaba programado comenzar a construirse en el año 2010.
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