Juan Carlos Tijerino
Parecía ser una noche de domingo como cualquiera otra para Cecilia Cuadras Ney, de 29 años. Por ser una persona de confianza para sus jefes, estos le habían encomendado cuidar una casa en el colegio Monte Hermon, en la comarca Cedro Galán, cuando ocurrió una tragedia.
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La mujer que estaba por cumplir 30 años, llevó a sus dos hijos al trabajo. El varón de 13 años se quedó en la sala viendo televisión, mientras que la niña de 5, en una de las habitaciones donde habían dos abanicos encendidos.
A eso de las 8:00 p.m. Cuadra Ney comenzó a lavar ropa en la lavadora, no obstante escuchó unos ruidos en la habitación donde estaba la niña.
La mujer buscó a su hija y observó que los abanicos echaban echando chispas, así que le gritó a su hijo de 13 años que corriera y buscara una manguera para sofocar el fuego.
En el instante que el jovencito buscaba la manguera, la desesperada madre entró al cuarto con la intención de rescatar a la niña y fue en ese momento que ocurrió una explosión que abrazó en fuego a la madre y su hija.
SUSTANCIA ALTAMENTE PELIGROSA
Se presume que el hecho se dio porque en la habitación donde estaba la niña había varios galones de cener almacenados. Esos diluyentes, altamente inflamables, supuestamente serían utilizados para pintar algunas aulas del colegio.
Los bomberos recibieron el llamado de auxilio, pero tardaron en llegar al lugar por diferentes obstáculos, entre estos el mal estado del camino y la ubicación del colegio.
La calle que da al colegio es angosta, así que debieron quedarse a una determinada distancia y desde ahí sofocarlo con las mangueras.
Pobladores del sector también participaron en las labores, pero fue imposible salvar la vida de Cecilia y su hija.

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