Alemania, que nunca ha podido con Brasil en partido oficial, es la penúltima prueba para los locales, golpeados en el ánimo por la lesión de Neymar, en la antesala de una final que ansían sobremanera ambos equipos.
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Las otras dos victorias brasileñas contra Alemania han sido en dos duelos en la Copa Confederaciones.
Pero a esta batalla, Brasil llega con una serie de dudas. Alemania con la confianza de un gran conjunto.
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- 18-13
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El primer capítulo del reto entre América y Europa en el tramo último de Brasil 2014 se pone en juego en el Estadio Mineirao de Belo Horizonte, acelerada y entusiasmada por la esperada llegada del combinado local en el penúltimo paso en la pelea por la Copa.
Brasil encara las semifinales en pleno estado de conmoción por la pérdida de Neymar por una lesión inoportuna y el país todavía se pregunta si el equipo estará a la altura para sustituir su figura.
Tanto el seleccionador brasileño Luiz Felipe Scolari como los jugadores han hecho una piña y se han conjurado para usar la lesión de Neymar como un nuevo incentivo, una inyección de moral que sirva para catapultar al equipo a la final del Maracaná.
En lo que va del Mundial, Brasil se ha movido más por impulsiones, instintos y emociones que por un futbol pensado y racional.
La lesión de Neymar no ha hecho más que ahondar en ese proceso y Scolari ha insistido en hurgar en el componente anímico, para dar una sacudida a sus jugadores y lograr que recobren la intensidad y el hambre de victoria de que hicieron gala el año pasado en la Copa Confederaciones.
En el apartado táctico, Scolari ha hecho diversas pruebas y ha barajado mantener el mismo esquema de juego de los últimos partidos, lo que supondría reemplazar a Neymar por alguno de sus sustitutos naturales, o cambiar a un dibujo más defensivo, con tres volantes de contención.
El equipo anfitrión tampoco podrá contar con Thiago Silva, su capitán, y un pilar en su sistema defensivo, por la acumulación de tarjetas amarillas.
El favorito para la plaza libre en la zaga es Dante, defensa del Bayern Múnich que conoce a la perfección a sus rivales de hoy y que además, con su 1.88 metros, aporta un plus de altura a la zaga.
ALEMANIA EN TRAMO CLAVE
Alemania transita de nuevo en el tramo decisivo. Aspira por fin a un gran triunfo en la etapa de Joachim Low, siempre en puertas del éxito y siempre ahogado en la orilla. El cuadro germano afronta en Belo Horizonte su cuarta semifinal seguida. Perdió con España en Sudáfrica 2010, con Italia cuatro años antes y en Corea y Japón alcanzó la final, donde fue superada precisamente con Brasil en la única cita en un Mundial que hasta ahora han jugado.
Low cuenta con sus veintidós futbolistas disponibles. Solo el zaguero Shkodran Mustafi, quien padeció en el choque ante Argelia y dijo adiós al torneo, está al margen de los planes germanos.
La presencia de Philip Lahm es la permanente intriga del preparador teutón, que ha recurrido a su capitán tanto para el centro del campo como para el lateral derecho, como ante Francia. Es un tema de debate sin definición. Aunque da la sensación, tras el buen resultado y la firmeza que le dio ante Francia, que permanecerá en su puesto natural.
Eso mantendría en el centro del campo a Sami Khedira, aunque las pocas horas transcurridas tras el último compromiso pueden crear alguna duda a Low. El jugador del Real Madrid acompañaría a Bastian Schweinsteiger y Ton Kroos. La terna Mario Götze, Mesut Özil y Thomas Müller es incuestionable en el poderoso plantel alemán.
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