Lucía Vargas C.
Los 46 años de vida religiosa en Costa Rica y la fundación de una inmensa obra social para los más desposeídos, es lo que heredó la beata nicaragüense Sor María Romero a sus devotos, los que ayer recordaron los 37 años de su partida, en la capilla que funciona en su casa natal en Granada.
Con una serenata al amanecer y luego una serie de oficios religiosos se conmemoró el día principal de la fiesta de la monjita, quien fue sepultada en Costa Rica tras su muerte en Las Peñitas, León, un 7 de julio del año 1977.
Sor María Elena Rodríguez, directora de la casa natal en Granada, recordó que Sor María Romero Meneses fundó una obra social inmensa en el vecino país, compuesta por una catequesis numerosa, 38 oratorios, un dispensario médico, un laboratorio para realizar exámenes clínicos, una escuela para las niñas pobres, taller de máquinas industriales para que aprendieran a cocer y para que aprendieran a tejer.
“Todo esto funciona hasta ahora y está más extendido porque tenemos varios talleres donde las mujeres aprenden clases de cocina y bordado especializado y tienen una panadería”, citó la religiosa.
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Explicó que en Nicaragua hay una obra social en Estelí que atiende a niñas pobres, mientras que en Granada atienden con un consultorio ambulatorio y la ayuda de seis médicos, cada quince días, a las personas que laboran en el basurero La Joya. Agregó que asisten a los habitantes de la Isla Chocote y el astillero El Diamante. “Aquí llevamos consulta médica y víveres”, refirió.
Este lunes la capilla de la casa natal de la beata fue concurrida por sus devotos, quienes aprovecharon para llevar agua bendita. Doña Maritza Téllez, originaria de Granada, dijo que su devoción por la monjita inició cuando un hermano de ella tenía que ser operado en el Lenín Fonseca. “Era una cirugía muy riesgosa y mi hija le pidió a Sor María que intercediera por él, y cuando mi hermano despertó dijo que una monjita de hábito negro siempre estuvo al lado de su cama en el hospital y todos sabemos que en el hospital no hay monjas”, dijo la señora.
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