Noé Leiva/ Honduras/ AFP
Los socorristas que intentan rescatar a 8 de los 11 obreros atrapados en una mina de oro desde el miércoles retomaron a las 6:00 de la mañana de ayer las labores, que se suspendieron el sábado en la noche por las complicaciones en el acceso a la mina, publicó ayer el diario El Heraldo.
El acceso a los familiares de los mineros y medios de comunicación fue restringido. “Estamos tratando de llegar adonde se encuentran ellos”, informó a Radio Globo el mayor de los bomberos, Marco Antonio Artica, y estimó que pudieran estar a noventa metros de la entrada del túnel de la nueva exploración.
El encargado de dirigir las operaciones, el geólogo Aníbal Godoy, dijo que ayer “hicimos la exploración en otro túnel que es más seguro” y que será reforzado colocando madera en el techo para prevenir derrumbes mientras entran los rescatistas hondureños y salvadoreños. Tres mineros fueron rescatados el viernes.
El accidente se produjo el miércoles después del mediodía al derrumbarse uno de los túneles de las minas artesanales de oro en San Juan de Arriba, municipio de El Corpus, departamento de Choluteca. Godoy reconoció que es “difícil” encontrar con vida a los trabajadores cinco días después del derrumbe.
Los otros ocho “nos decían que les ayudáramos a salir, pero nosotros casi no podíamos ni movernos”, dijo Bayron Maradiaga, uno de los rescatados, al diario El Heraldo. “Se escuchaba que pedían auxilio porque no soportaban el peso de las piedras que tenían encima y como a nosotros solo se nos aterró la entrada solo nos hicimos para atrás” del derrumbe. “Se escuchaba que estaban llorando porque no soportaban y de ahí no volvimos a escuchar nada”, subrayó.
Rodolfo Zepeda relató al diario La Tribuna que él puso el explosivo que provocó el derrumbe. “Yo coloqué la carga de dinamita”. Lamentó que los trabajadores “no esperaron ni cinco minutos después de la explosión” para entrar a recoger el material que contiene el mineral.
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