La figura de la unión de hecho a la cual hace mención el Código de la Familia —que recién se terminó de aprobar en su totalidad— continúa generando polémica.
A criterio de las iglesias católica y evangélica, la unión de hecho va en contra de los valores y principios de la familia cristiana. Sin embargo, expertos en temas judiciales, como el exdiputado liberal José Pallais, sostienen que no debería de existir una polémica al respecto, porque el objetivo de esta figura en el Código es establecer los beneficios de los hijos nacidos en estas relaciones.
Según el sacerdote Julio Arana, vicario judicial de la Archidiócesis de Managua, la unión de hecho significa vivir una vida sin Dios porque “Cristo elevó a la dignidad sacramental la relación del hombre y la mujer para los que se casan” y quienes están en una unión de hecho no lo hacen así.
En cambio, Pallais sostiene que lo importante de la unión de hecho es que protege a los hijos de estas relaciones al igual que aquellos nacidos en matrimonio. “En el viejo Código no era así (…) Eso es un factor positivo que le da estabilidad a la familia”, destaca.
Tras meses de debate, el Código de la Familia se terminó de aprobar en su totalidad el 26 de junio pasado con 64 votos a favor, y entrará en vigencia 60 días después de su publicación en La Gaceta.
El artículo 78 del Código indica que “la unión de hecho estable descansa en el acuerdo voluntario del hombre y la mujer que, sin impedimento legal para contraer matrimonio, libremente hacen vida en común de manera estable, notoria y singular, mantenida al menos por dos años consecutivos”.

Sin embargo, Arana advierte que cuando el Estado reconoce el estatus jurídico de la unión de hecho “abre una puerta a una vida sin Dios y la sociedad va a la ruina”.
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