El juego presenta la misma historia que el original, en el que jugamos como Mondo, un experto asesino capaz de acabar con toda suerte de seres deformes, y contamos con una katana y un brazo modificado.
Al servicio del usuario quedan horas de peleas constantes, combates a gran escala en los que encaramos nosotros solos a cantidad de enemigos en avalancha.
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El aire casi retro contrasta con el apartado técnico impagable.
Los juegos de Suda 51 siempre poseen un look especial, como ya se viese en títulos de generaciones anteriores.
En Killer is Dead, el trabajo se refina aún más. El estilo Cel Shading, que emplea una iluminación y unos contrastes muy acusados, lucen casi igual de bien que en la versión original.
Las mecánicas de juego se mantienen. Todo se centra en el modo principal, en el que tenemos misiones principales y algunas secundarias.
Por su parte los combates hacen que nos enfrentemos a cientos de enemigos al mismo tiempo, gracias a las habilidades de Mondo.
En el aspecto sonoro, todo se mantiene como el original, con la posibilidad de escuchar a los actores japoneses o los dobladores al inglés, una música a ratos animada y a ratos sugerente (no en vano es un juego con una alta carga erótica).
Ver en la versión impresa las páginas: 9 B


