AFP
La policía israelí movilizó grandes refuerzos en Jerusalén este viernes, primero del Ramadán, con motivo de los funerales del joven palestino asesinado el martes en un aparente acto de venganza por el asesinato de tres jóvenes israelíes.
Mohamad Abu Khdeir, de 16 años, fue secuestrado el martes por la noche en Shuafat, un barrio de Jerusalén Este. Su cuerpo -totalmente quemado, según el abogado de la familia- fue descubierto unas horas después en un bosque de la parte oeste de la ciudad.
Sus funerales debían celebrarse en Shuafat tras el rezo del mediodía en un clima de extrema tensión.
Se espera por este motivo a decenas de miles de fieles palestinos en la explanada de la Mezquita de Al Aqsa, en la ciudad vieja de Jerusalén Este.
El portavoz de la policía, Micky Rosenfeld, indicó a la AFP, que habida cuenta de la situación, el acceso a la explanada se limitó a las personas mayores de 50 años, en el caso de los hombres, y no habrá limitaciones para las mujeres.
En la frontera entre Gaza e Israel seguía registrándose una fuerte tensión, pero los medios de comunicación mencionaron esta mañana una posible negociación de tregua tras semanas de disparos de cohetes desde la Franja de Gaza a Israel. Sin embargo, Israel ni el movimiento islamista Hamas, que controla la Franja de Gaza, han hecho comentarios.
Por su parte, el ejército israelí anunció que se habían registrado otros cuatro disparos de cohetes desde Gaza hacia Israel, uno de los cuales fue interceptado por el sistema de defensa antimisiles 'Iron Dome'.
El diario Jerusalén Post escribió que «una fuente de seguridad de jerarquía» había señalado que el viernes se iba a saber si Hamas estaba lista para un alto el fuego. «Veremos cual es el resultado, si Hamas entiende nuestro mensaje en 24 horas», añadió.
Limitado el acceso a la explanada de la Mezquita
Los medios de comunicación piensan que el asesinato del joven palestino podría tratarse de una venganza tras el descubrimiento el lunes de los cadáveres de tres estudiantes israelíes secuestrados el 12 de junio cerca de Hebrón, en el sur de la Cisjordania ocupada. Pero la policía aseguró que los motivos del asesinato del palestino todavía se desconocían.
Unos violentos enfrentamientos opusieron el jueves por segundo día consecutivo a jóvenes palestinos, que lanzaron piedras y cócteles molotov, a policías israelíes, que dispararon balas de goma, en numerosos barrios de Jerusalén Este, ocupada y anexionada. Los disturbios siguieron durante la noche, según varios testigos.
Israel advirtió el jueves a Hamas en contra de nuevos disparos de cohetes desde Gaza y mandó refuerzos militares a la frontera. Pero también ofreció reducir la tensión si el movimiento islamista hacía lo mismo. «Tenemos previstas dos opciones en el sur: o los disparos contra nuestras comunidades cesan y, por tanto, nuestras operaciones se detendrán también o estos continúan y nuestros refuerzos en la zona actuarán con determinación», advirtió el primer ministro, Benjamin Netanyahu.