Leonardo Crawford se distingue de la mayoría de lanzadores zurdos por su refinado control y además posee una idea avanzada del arte de pichar, pero la principal apuesta de sus padres, entrenadores y los Dodgers de Los Ángeles es la ética de trabajo, carácter y valores inculcados en este tirador de 17 años, originario de Puerto Cabezas.
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Pablo López está a cargo de la academia: “Preparamos a los prospectos tanto atlética como mental y espiritualmente, para que tengan un aprendizaje completo. Nos enorgullese que Crawford sea nuestro primer fruto, y nos motiva a seguir”.
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Leonardo, hijo de José Crawford, un antiguo pelotero de la Costa Caribe y actual coach de este mismo equipo, parece tener bien claras sus metas y dispone una determinación a prueba de balas, la cual estará a prueba en esta difícil profesión, en la que de cada cien peloteros que firman, solo tres o cuatro llegan a las Grandes Ligas.
Los scouts de los Dodgers, Luis Molina y Nemesio Porras, una fórmula que antes tuvo mucho éxito en nuestro país con Seattle, ven en Crawford a alguien especial.
“Tiene las habilidades que buscamos en un lanzador. Una buena bola rápida y dominio de lanzamientos secundarios, y un bíotipo atlético que le permitirá progresar en nuestra organización. Sabemos que también puede batear, pero lo queremos exclusivamente como lanzador. El próximo domingo debe marcharse al campamento de los Dodgers en República Dominicana”, señaló Molina.
Crawford, quien comenzó a jugar a los cinco años de edad y tuvo su primera experiencia como lanzador a los 10, ha tenido una carrera llena de éxitos, jugando con Selecciones menores en Estados Unidos, México, Ecuador y Guatemala.
“Desde pequeño siempre tuve todo el apoyo de mis padres. Con la ayuda de Dios, vamos a llegar a hacer grandes cosas”, señaló el tirador que pronto se unirá al escuadrón de casi treinta nicas en las Ligas Menores del beisbol organizado.
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