Leonor Álvarez
Rendir cuentas a la ciudadanía es un “deber moral” y no debería ser una amenaza para un funcionario público, coincidieron diputados opositores, en alusión a la negativa de sus homólogos sandinistas, quienes no atendieron la solicitud de la asociación civil Hagamos Democracia de rendir un informe de los fondos asignados para obras sociales.
Sin embargo, el diputado sandinista Edwin Castro dijo que su bancada solo rinde cuentas a la Contraloría General de la República (CGR).
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El diputado Carlos Langrand manifestó que no debe ser una amenaza para los funcionarios públicos brindar información a la sociedad civil, y más bien considera que se debe ver como un compromiso con la ciudadanía. “La opinión pública tiene el derecho de conocer la actuación de todos los diputados”, manifestó Langrand, de la Bancada de la alianza PLI (Bapli).
Langrand agregó que el trabajo que hacen las organizaciones de la sociedad civil “puede contribuir positivamente con la buena utilización de los fondos públicos”, debido a que actúan como fiscalizadores del destino eficiente de esos recursos.
“Si no se tiene nada que esconder, ¿por qué un legislador no va a presentar una información del fondo público que se le asigna? A menos que esté haciendo algo malo”, sugirió el diputado Víctor Hugo Tinoco.
“Rendir cuentas a la ciudadanía es una obligación moral”, agregó Tinoco.
El también diputado opositor Eliseo Núñez Morales expresó que el partido gobernante no cree en el modelo de democracia, así que eso se refleja en sus funcionarios, quienes por todos es conocido que se niegan a ofrecer información pública a la ciudadanía.
Veintidós de los 23 diputados que integran la opositora Bapli fueron los únicos dispuestos a rendir un informe de los más de 460,000 córdobas que anualmente se les asigna para becas y obras sociales. La bancada mayoritaria del partido gobernante Frente Sandinista (FSLN) se negó a rendir cuentas.
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