CHILE/AP
La inteligencia estadounidense contribuyó con sus informes a que los militares golpistas chilenos asesinaran en 1973 a los estadounidenses Charles Horman y Frank Teruggi, según un documento judicial.
«Los servicios de inteligencia militar de los Estados Unidos desempeñaron un papel fundamental en los asesinatos de dos ciudadanos estadounidenses en 1973, proporcionando a los militares chilenos con la información que llevó a la muerte» de Horman y Teruggi, señala el documento judicial al que tuvo acceso The Associated Press.
El documento del juez Jorge Zepeda, que investiga los crímenes, es de mediados de junio pero fue conocido poco antes de la medianoche del lunes. El texto cita declaraciones de testigos estadounidenses que sostienen que tanto Horman, un periodista y cineasta, como Teruggi, un estudiante universitario, pidieron ayuda para salir de Chile al consulado y a la embajada estadounidenses en Santiago pero les fue negada.
Horman fue arrestado seis días después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 y llevado hasta el Ministerio de Defensa, donde fue interrogado por personal de inteligencia chileno. Al día siguiente temprano apareció baleado y fue enterrado como una persona no identificada en el cementerio de Santiago. En tanto, Teruggi fue detenido el 20 de septiembre y conducido al campo de prisioneros del Estadio Nacional, donde fue asesinado.
Horman realizaba un documental sobre el asesinato de un comandante en jefe del ejército para impedir la asunción al poder del presidente Salvador Allende, en 1970, y Teruggi ya en 1972 había sido clasificado por militares de su país como subversivo.
Tras citar una serie de documentos desclasificados, Zepeda indica que el capitán de la marina estadounidense Ray Davis contribuyó a la muerte de Horman y Teruggi, sobre quienes se basa la película «Missing» de 1982, al informar sobre supuestas actividades terroristas de ambos jóvenes. Davis murió en 2013 en un asilo de ancianos en Santiago de Chile.
Zepeda sindica como responsables de los asesinatos al coronel Pedro Espinoza, subdirector de la policía represiva de la entonces recién instalada dictadura de Augusto Pinochet -que se mantuvo entre 1973 y 1990- y al agente de contrainteligencia Rafael González Berdugo.
Espinoza está en una cárcel especial para violadores de los derechos humanos condenado a más de 100 años de presidio por muertes y desapariciones de opositores.
Joyce Horman, viuda del periodista, dijo en un correo a AP desde Estados Unidos que «más de 40 años después de que mi esposo fue asesinado y casi 14 años después de que comencé los procesos legales en Chile, estoy encantada de que los casos de Charles Horman y Frank Teruggi se están moviendo en las cortes chilenas».
El documento del juez Zepeda «implica e incrimina a personal de inteligencia de los Estados unidos al jugar un papel oscuro en el asesinato de mi esposo», agregó.
Peter Kornbluh, autor de «El archivo Pinochet: un informe desclasificado sobre la atrocidad y la rendición de cuentas», declaró a AP que se está «un paso más cerca de un veredicto en una corte, como también de un veredicto histórico sobre el rol del gobierno de Estados Unidos y las fuerzas armadas de Chile en estas atrocidades».