Leonor Álvarez
Entre las motivaciones alegadas por los manifestantes figuran el descontento ante la supuesta vulneración de los derechos civiles, la escasez crónica de productos básicos, los altos niveles de violencia delictiva y la presunta injerencia de Cuba en la política de Venezuela.
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El presidente venezolano Nicolás Maduro ya no solo tiene entre sus preocupaciones públicas las marchas y protestas de los estudiantes, ahora también tiene encima las revelaciones de corrupción, con prueba en mano, del recién destituido ministro de Planificación, Jorge Giordani, y con ello una ola de disidentes chavistas que tienen más elementos para cuestionarlo.
Los diarios venezolanos publican que, desde antiguos ministros hasta colectivos populares, todos utilizan la denuncia contra la corrupción como el principal argumento para fustigar a Maduro.
El analista político venezolano Diego Urbaneja cree que la “disidencia está dejando al desnudo lo que, hoy por hoy, es el oficialismo”.
Bautista describe al oficialismo venezolano como “una sola y pura estructura de poder, cuyo único objetivo es aferrarse y sostenerlo a toda costa”. Además, asegura que “se impone el pragmatismo en la política económica que, en definitiva, responde a una pregunta crucial: ¿Cómo hacemos con la economía para mantenernos en el poder?”.
Además de estos cambios en la estructura del chavismo, el analista valora que se está revelando algo que cuando estaba vivo Hugo Chávez estuvo bajo su control. Bautista se refiere a una oligarquía militar en el aparato del Estado. “La red de intereses económicos y políticos en manos militares”.
El analista manifestó que en el sector militar “se mueven diversos grupos y, por tanto, alojan sus propias tensiones internas y sus rivalidades, pero, en su conjunto constituyen una oligarquía militar que forma parte fundamental de ese aparato de poder”.
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