Muchas veces el “sí” sale de nuestra boca por simple compromiso. Aunque por dentro no estemos de acuerdo con hacer algo o tomar cierta posición en determinada situación accedemos para evitar conflictos y que los demás estén felices ¿y nosotros, dónde quedamos? Expertos en psicología han concluido que aprender a decir no es importante. El “no” tiene mucha fuerza e incrementa nuestra seguridad. Según la revista Psychology today, el “no” es una es una afirmación de uno mismo que reconoce implícitamente la responsabilidad personal. La fuerza que sacamos al decir “no” indica cuán maduro somos.
El “no” es una herramienta, pero también una barrera. Indica “este soy yo, esto es lo que valoro, lo que haré y lo que no haré, así es cómo decido actuar”.
El artículo de la revista subraya que el “no” tiene dos caras: una que se dirige hacia nosotros mismos —control de nuestras prioridades— y otra que crea los límites entre nosotros los demás.
¿Cuándo doblegar y no parecer egoístas? La revista especializada establece que cuando la acción no viole los principios y valores, podemos acceder con un “sí”; cuando no te distraiga de tus metas. Un consejo es remplazar el “sí” con un “dejame pensarlo”.
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