De la actuación de Costa Rica en Brasil se hablará por siempre en las Copas del Mundo. Es la mayor sorpresa en la historia de este torneo, porque sus resultados son difíciles de comparar. Los ticos superaron a tres excampeones del mundo que, juntos, sumaban siete títulos y contaban con buena generación de jugadores, gesta nunca antes vista por un equipo pequeño.
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Las victorias de Estados Unidos (1950), Camerún (1990), Senegal y Corea del Sur (2002), por mencionar algunas, no se pueden medir con lo que han logrado los costarricenses, porque estas solo sacaron un partido y Costa Rica dos, más un empate. En resumen: ninguna selección modesta ha pasado líder en un Grupo de la Muerte.
IMPACTO REGIONAL
Si lo de los ticos trasciende a nivel mundial, a nivel de Uncaf el significado se multiplica. Costa Rica ya es la mejor selección de Centroamérica en las Copas del Mundo y podría convertirse hoy en la tercera fuerza de Concacaf solo superado por los dos gigantes de la región: Estados Unidos y México.
Y es que si hoy los vecinos del sur mantienen el compromiso táctico, intensidad, constancia y fuerza mental, pueden conseguir la histórica clasificación a los cuartos de final, instancia que solo han logrado en Concacaf México (1970 y 1986) en los norteamericanos (Corea-Japón 2002).
En ataque Costa Rica no solo depende de individualidades para sacar los partidos. Joel Campbell fue decisivo ante Uruguay, pero anulado contra Italia. Su papel protagónico lo asumió Bryan Ruiz, autor del tanto del éxito ante los italianos con un soberbio cabezazo.
Campbell y Ruiz no son la única alternativa de gol. En las jugadas a balón parado también hacen daño.
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