La Costa Rica que llegó a octavos de final en el Mundial de Italia 1990 tenía bajo los palos a un carismático líder como era Luis Gabelo Conejo, quien transmitía la misma seguridad que ahora irradia Keylor Navas, en el equipo que jugará esa misma ronda hoy ante Grecia.
Hace 24 años, Keylor tenía apenas 3 años y medio de edad, por lo que su recuerdo del éxito de aquel equipo tico que dirigía el serbio Bora Milutinovic le viene de referencias.
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Pero creció viendo y admirando a Luis Gabelo Conejo, uno de los jugadores más carismáticos de aquel plantel, con el que luego pudo coincidir en una relación de maestro-alumno que ha dado sus frutos.
El arquero de 1990, quien se arrodillaba antes de cada partido para rezar, fue incluso elegido por la prestigiosa publicación France Football como el mejor de aquel Mundial junto con el italiano Walter Zenga, pese a que Costa Rica quedó eliminada en octavos de final al perder 4-1 ante Checoslovaquia, pero la lluvia de goles no la recibió el Conejo de la Suerte, sino su habitual suplente, Hermidio Barrantes.
Luis Gabelo Conejo estaba lesionado, por un inoportuno golpe en un hombro, y tuvo que dejar su lugar en ese partido decisivo, donde Tomas Skuhravy fue la estrella, con un triplete que clasificó a los checoslovacos para cuartos.
Hasta ese punto, el arquero titular de la Sele en Italia se había ganado todos los elogios en la primera fase, en las victorias 1-0 sobre Escocia y 2-1 ante Suecia, e incluso en la derrota 1-0 con Brasil, donde fue un auténtico muro para la Seleçao, que sufrió muchísimo para ganar, con un solitario tanto de Müller.
Navas ha sido comparado con el que durante mucho tiempo ha sido su guía y espejo donde verse reflejado.
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