Ya nadie recuerda aquellas dudas sobre su nivel de juego y estado físico antes del Mundial: con cuatro goles claves en tres partidos Lionel Messi parece cada vez “maradoniano” y alimenta el sueño de Argentina, aunque es a partir de octavos de final que llega el momento de las grandes gestas.
En “estado de gracia”, como describió su compañero Javier Mascherano, o venido de “Júpiter”, como definió el entrenador de Nigeria, Stephen Keshi, el crack argentino está respondiendo a las expectativas y su desempeño parece en alza partido tras partido.
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Los tres triunfos de Argentina en Brasil-2014 llevaron su marca: una diagonal tremenda contra Bosnia en el debut, un tiro exquisito desde afuera del área en los descuentos ante Irán, un bombazo tras un rebote y un tiro libre perfecto frente a Nigeria.
La “Messidependencia” de la Albiceleste es quizás más evidente que nunca, ya que de seis goles convertidos por el equipo, cuatro los hizo la estrella del Barcelona, uno el defensor Marcos Rojo y el otro fue en contra.
Con un equipo que por el momento no ha respondido como se esperaba, toda la presión está sobre las espaldas de Messi, quien parece decidido a cumplir su sueño mundialista contra viento y marea.
Antes de Brasil-2014, Messi llevaba un gol en ocho partidos por mundiales. En Sudáfrica incluso se había ido con su cuenta a cero tras cinco encuentros.
Ahora marcó cuatro en tres juegos y comparte la cima de la tabla de goleadores con su compañero del Barcelona el brasileño Neymar y el alemán Thomas Müller.
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