Lionel Messi ha estado solo en la ofensiva de Argentina, que aun así tiene en la defensa a su mayor problema. LA PRENSA/ AFP / PEDRO UGARTE

Defensa desluce

Pasó la primera fase de Brasil 2014 y Argentina ganó sus tres partidos con un Lionel Messi brillante. Sin embargo, el equipo de Alejandro Sabella sigue con su doble personalidad, como en el caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde: un ataque que da miedo y una defensa de terror.

[doap_box title=»Mucho castigo» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

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goles permitió Argentina en la fase de grupos, dos de ellos en su último encuentro frente a una Nigeria que amenazó el invicto de la tropa Albiceleste.[/doap_box]

Pasó la primera fase de Brasil 2014 y Argentina ganó sus tres partidos con un Lionel Messi brillante. Sin embargo, el equipo de Alejandro Sabella sigue con su doble personalidad, como en el caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde: un ataque que da miedo y una defensa de terror.

Así viven los hinchas albicelestes el Mundial: enloquecen con los goles mágicos de “La Pulga” pero cierran los ojos cuando los rivales se animan a atacar a una de las favoritas al título, dejando al descubierto sus falencias a la hora de retroceder.

“Somos un equipo ofensivo y tenemos problemas. Más allá de la defensa, estamos haciendo un gran trabajo. Trataremos de solidificar. Ya en octavos, si te toca ir mal, te tenés que volver a tu casa”, admitió Sabella tras el triunfo 3-2 ante Nigeria sinónimo de primer puesto en el Grupo F y choque en la próxima ronda frente a Suiza.

[doap_box title=»Defensa siempre es clave» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Para muchos un Mundial se gana primero que nada con una buena defensa. Los últimos dos campeones, Italia en 2006 y España en 2010, apenas concedieron dos goles en siete partidos.

Formado en la escuela conservadora de Carlos Bilardo, Sabella ha insistido desde el inicio de Brasil 2014 en la necesidad de equilibrio, e incluso arrancó ante Bosnia con un planteo defensivo 5-3-2 que le costó una lluvia de críticas y la queja pública de Messi, aislado en ataque. Si en aquel partido Argentina no pasó muchos sobresaltos, la vuelta al 4-3-3 ofensivo que le gusta a la estrella del Barcelona vino acompañada de un tembladeral atrás.[/doap_box]

Como el personaje de la novela de Robert Louis Stevenson, que pasaba de ser un amable y tranquilo médico a un desquiciado personaje nocturno, Argentina mostró en ese partido sus dos caras, con una muy buena producción de media cancha hacia adelante y grandes interrogantes atrás.

Los principales problemas han estado en el flanco derecho, donde Fernando Gago no ha logrado controlar su sector del mediocampo y Pablo Zabaleta y Federico Fernández se han visto desbordados con frecuencia.

Por ese lado llegó el gol de Bosnia el día del debut y también por allí el hábil Ahmed Musa entró el miércoles para marcar los dos tantos nigerianos en el estadio Beira-Río de Porto Alegre.

En cambio, el lado izquierdo se ha mostrado algo más seguro, con el sorprendente Marcos Rojo como lateral y un sobrio Ezequiel Garay como segundo central.

El dinamismo del volante Ángel di María por ese carril y el hecho de que Javier Mascherano cierra más hacia su izquierda tienen bastante que ver con este mejor panorama.

 

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