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goles permitió Argentina en la fase de grupos, dos de ellos en su último encuentro frente a una Nigeria que amenazó el invicto de la tropa Albiceleste.[/doap_box]
Pasó la primera fase de Brasil 2014 y Argentina ganó sus tres partidos con un Lionel Messi brillante. Sin embargo, el equipo de Alejandro Sabella sigue con su doble personalidad, como en el caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde: un ataque que da miedo y una defensa de terror.
Así viven los hinchas albicelestes el Mundial: enloquecen con los goles mágicos de La Pulga pero cierran los ojos cuando los rivales se animan a atacar a una de las favoritas al título, dejando al descubierto sus falencias a la hora de retroceder.
Somos un equipo ofensivo y tenemos problemas. Más allá de la defensa, estamos haciendo un gran trabajo. Trataremos de solidificar. Ya en octavos, si te toca ir mal, te tenés que volver a tu casa, admitió Sabella tras el triunfo 3-2 ante Nigeria sinónimo de primer puesto en el Grupo F y choque en la próxima ronda frente a Suiza.
Formado en la escuela conservadora de Carlos Bilardo, Sabella ha insistido desde el inicio de Brasil 2014 en la necesidad de equilibrio, e incluso arrancó ante Bosnia con un planteo defensivo 5-3-2 que le costó una lluvia de críticas y la queja pública de Messi, aislado en ataque. Si en aquel partido Argentina no pasó muchos sobresaltos, la vuelta al 4-3-3 ofensivo que le gusta a la estrella del Barcelona vino acompañada de un tembladeral atrás.[/doap_box]
Como el personaje de la novela de Robert Louis Stevenson, que pasaba de ser un amable y tranquilo médico a un desquiciado personaje nocturno, Argentina mostró en ese partido sus dos caras, con una muy buena producción de media cancha hacia adelante y grandes interrogantes atrás.
Los principales problemas han estado en el flanco derecho, donde Fernando Gago no ha logrado controlar su sector del mediocampo y Pablo Zabaleta y Federico Fernández se han visto desbordados con frecuencia.
Por ese lado llegó el gol de Bosnia el día del debut y también por allí el hábil Ahmed Musa entró el miércoles para marcar los dos tantos nigerianos en el estadio Beira-Río de Porto Alegre.
En cambio, el lado izquierdo se ha mostrado algo más seguro, con el sorprendente Marcos Rojo como lateral y un sobrio Ezequiel Garay como segundo central.
El dinamismo del volante Ángel di María por ese carril y el hecho de que Javier Mascherano cierra más hacia su izquierda tienen bastante que ver con este mejor panorama.
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