Martha Vásquez
Pedro Vílchez, uno de los testigos en el juicio contra Fernando Aburto Reyes, acusado de robar, violar y asesinar a la misionera estadounidense Karen Colclough, en el sector de Quizalá (San Rafael del Sur), dijo ayer que Fernando, conocido también como “Somosón”, le vendió una cámara fotográfica en setecientos córdobas, que era propiedad de la extranjera.
La cámara Sony Cyber Shot, color naranja de 18.2 megapíxeles fue vendida el 11 de abril a eso de las 4:00 de la tarde.
Ese mismo día varios de los testigos propuestos por la Fiscalía, dijeron haber visto a la víctima andar fotografiando el paisaje en el sector del río Quizalá, vistiendo una camisa roja y cargando una mochila negra.
Vílchez entregó la cámara a la Policía el 15 de abril, cuando llegaron a buscarlo e interrogarlo por la adquisición del equipo. La Fiscalía propuso cerca de veinte testigos y la defensa dos. Hasta ayer por la tarde no había concluido el juicio.
HECHOS ACUSATORIOS
De acuerdo con la investigación policial, Aburto Reyes asfixió a la estadounidense luego de robarle la cámara en una playa contigua a las costas del hotel Barceló Montelimar, a 65 kilómetros al sur de Managua.
Colclough, de 37 años era miembro de un equipo de voluntarios de la iglesia de Jackson Hole, Wyoming.
Según la acusación, cuando la víctima intentó regresar al hotel, la marea estaba alta y el paso obstaculizado y Aburto Reyes se le acercó con la supuesta intención de ayudarle a regresar al centro turístico, pero en el camino le arrebató la cámara, la golpeó, violó y la asfixió, provocándole la muerte.
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