Lucydalia Baca Castellón
Como la mayoría de pequeños productores de Rivas, Ismael Espinoza López ha dedicado gran parte de su vida al cultivo del plátano. Pero la creciente demanda de cacao fino nicaragüense en el mercado internacional lo motivó a “intercalar” sus plantíos.
Ahora entre cada cepa de plátano hay un árbol del grano, que durante los primeros años de vida independiente del país se utilizó como moneda. La combinación de ambos cultivos le permitirá percibir ingresos adicionales de al menos 1,700 dólares por manzana cada año.
[doap_box title=»Producción crece» box_color=»#336699″ class=»aside-box»] Según el estudio El cacao en Nicaragua, situación actual y perspectivas del Ministerio de Economía Familiar Comunitaria. Cooperativa y Asociativa (Mefcca) en la época colonial el cultivo del cacao se centró en la zona del Pacífico, en comunidades de León, Chinandega, Masaya, Rivas y Carazo.
Actualmente se estima que unos 10,500 productores dedican unas 15,754 manzanas al cultivo del cacao, principalmente en la zona de Río San Juan, Waslala, Rancho Grande, El Tuma-La Dalia, Matiguás, Siuna, Bonanza, Rosita, El Rama, Muelle de los Bueyes, Nueva Guinea y La Cruz de Río Grande.
La producción pasó de 11,000 quintales en 2006 a 66,000 quintales en el 2010. Para el 2014 se espera una producción de 110,000 quintales.
Se estima que actualmente existe un potencial de 350,000 hectáreas para el cultivo, principalmente en la costa Caribe.[/doap_box]
Según Espinoza López “la ventaja es que el cacao necesita sombra, entonces se acopla muy bien con el plátano que le ofrece esa sombra. Y una vez que empieza a producir la venta del cacao genera ingresos adicionales durante todo el año. En promedio cada manzana produce unos 17 quintales del grano y se vende hasta en cien dólares cada quintal”.
Espinoza López es parte de los cincuenta productores que actualmente producen variedades de cacao criollo y trinitario (o fino), propias de la zona de Rivas. Estas fueron rescatadas en los últimos dos años, como parte de un proyecto de recuperación de variedades propias de esa zona ejecutado por TechnoServe, para resguardar la calidad del producto y proporcionar opciones de diversificación.
PARA ASEGURAR CALIDAD
Durante el proceso de recuperación de variedades en Rivas se encontraron 33 plantas madres, cuyos estudios genéticos determinaron que pertenecen a variedades criollas y trinitarias.
Estos árboles fueron marcados y desde entonces su producción está dedicada al establecimiento de nuevos plantíos que se combinan con los de plátano. Gran parte de ellos se encuentran en Popoyuapa, en la finca de Mayra Ibarra Duarte, quien relata que desde la muerte de su abuelo la parcela estaba abandonada, pero los más de diez árboles que posee nunca dejaron de producir el grano, que era dedicado al consumo de la familia.
Ahora, en las capacitaciones que recibe en la escuela de campo, que es parte del proyecto de rescate de variedades, aprendió a darle un manejo adecuado a los árboles; y vende cada mazorca de cacao en diez córdobas.
Cada árbol produce un promedio de 48 mazorcas por año y con los ingresos que genera su venta ha sembrado unos 800 árboles adicionales intercalados con plátano. La parcela abandonada ahora garantiza la subsistencia de la familia Ibarra Duarte.
TAMBIÉN CENTRO DE ACOPIO
Según el técnico del proyecto de TechnoServe, José Jesús Pérez Rocha, en cada manzana de tierra se siembran unas 800 plantas de cacao y 400 de plátano. La diversificación mejora los ingresos porque el plátano produce un racimo cada año y se vende entre uno y tres córdobas cada fruto y en los picos de cosecha el precio se reduce considerablemente.
En cambio el cacao produce un promedio de 17 quintales por manzana y el precio ronda los 100 dólares cada uno.
En los últimos dos años, con la producción de los árboles identificados, se han establecido cincuenta manzanas de cacao, en comunidades de Buenos Aires, Potosí y San Jorge, cuya producción también se destina al establecimiento de nuevas plantaciones.
Otras 75 manzanas en la zona de Tola, Belén y El Mombacho están a la espera del establecimiento del período lluvioso para ser cultivadas.
Cada productor recibió la semilla para sembrar 400 cepas de plátano y 800 árboles de cacao y los insumos para establecer el sistema de riego que por manzana tiene un costo promedio de 1,200 dólares. Además, se les garantiza asistencia técnica. Con la producción, la mayoría ha decidido ampliar las áreas de siembra a dos o tres manzanas, según lo que posee.
El proyecto también incluye la instalación de un centro de acopio en los próximos dos años, para procesar la producción que para esa fecha rondaría los 4,000 o 5,000 quintales que se destinarían a la exportación.
“Los productores involucrados en el proyecto han decidido destinar parte de los ingresos que obtengan por la venta del cacao para instalar el centro de acopio. donde procesarían todo el cacao para garantizar una calidad uniforme”, dice Pérez Rocha.
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