pulso bursátil
Raúl Amador Somarriba (*)
La compra de una empresa por parte de otra (adquisición) o la unión de dos, dando lugar a una de mayor tamaño (fusión), constituyen las formas más recurrentes de las compañías para ganar dimensión y competitividad.
Estos procesos de fusión y adquisición surgen de la necesidad de crear unidades de negocios más sólidas, eficientes y productivas. También se realizan para obtener beneficios a corto plazo o para darle valor agregado a la empresa y venderla a un precio superior en el futuro.
Las fusiones se realizan en dependencia de la visión de la empresa o de la estrategia a aplicar a raíz de este proceso. Para ello, pueden fusionarse dos o más compañías para crear una nueva o bien una sola empresa que absorba todo su patrimonio o el de varias compañías a fin de solidificarse y ampliar su capital.
Según el contexto, habrá compañías que por asuntos estratégicos realicen fusiones de tipo horizontal o vertical. Las horizontales resultan de la combinación entre dos competidores de la misma rama económica, cuyo objetivo es reducir costos a través de economías de escala, gestionar de forma más eficiente o aumentar la cuota de mercado para alcanzar una posición dominante.
Las fusiones verticales en cambio, son operaciones entre compañías con una relación comprador-vendedor o cliente-proveedor con la intención de asegurar la venta del producto en el primer caso y el suministro de materias primas en el segundo. Un ejemplo es el sector petrolero que presenta cantidad de compañías integradas verticalmente que exploran y extraen petróleo, pero que también refinan y distribuyen combustible.
Entre los motivos habituales por los que algunas empresas realizan fusiones y adquisiciones, destacan el crecimiento y la sinergia. El crecimiento por ejemplo, permite acceder a economías de escala donde mayores volúmenes de producción ofrecen oportunidad de reducir costos fijos y ampliar mercados. Este es un beneficio común de las fusiones horizontales.
En cuanto a la sinergia, esta se considera una buena estrategia para el éxito a través del control de los procesos de producción y la incorporación de la producción de materia prima dentro de la organización, entre otros.
Otro factor común es que grandes empresas adquieran empresas más pequeñas pero que contengan elementos clave para lograr el éxito. Esto se da cuando estas últimas poseen recursos complementarios y la fusión trae ventajas que no podrían lograrse de forma independiente. Como resultado la empresa logra mayor solidez en cuanto a capacidad de reacción frente al mercado y una mayor productividad por un mejor aprovechamiento de recursos y capacidades, entre otros beneficios según el caso.
De esta manera, el éxito de una operación de fusión o adquisición (compra) está ligado a la correcta estructuración de la oportunidad según los factores a tomar en cuenta como recursos humanos, aspectos legales y regulatorios, estrategias, entorno macroeconómico, entre otros.
También es de suma importancia analizar la posición competitiva del comprador y la empresa objetivo a través de una valoración de la operación, la que juega un papel fundamental para determinar un precio adecuado de referencia.
Es recomendable que este proceso sea conducido por profesionales independientes que le brinden un asesoramiento especializado, objetivo y un criterio alejado de intereses que puedan influir en la valoración. Se deben identificar y analizar las sinergias que se obtendrán con la operación, prestar atención a los perfiles de la organización y cultura empresarial, así como evaluar la estrategia y las ventajas competitivas que puedan existir para que la fusión o adquisición tenga éxito.
(*) Vicepresidente Invercasa Puesto de Bolsa
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