Manifestantes rompieron los cristales de carros de lujo dentro de una concesionaria, causaron destrozos en bancos y lanzaron petardos a la policía en una protesta que atrajo a dos mil participantes ayer a 25 kilómetros del estadio Itaquerao, donde se jugaba el partido entre Uruguay e Inglaterra. En la noche, incendiaron contenedores de basura en una de las avenidas principales, y jugaron su propio partido de futbol en esa vía. La protesta fue disuelta cinco horas después de iniciada.
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