LA PRENSA/KARLA JUBELKI RODRÍGUEZ OBANDO.

El real Solentiname

Miradas del Solentiname: Fotografías y reflexiones es un libro que desmitifica el pasado de esta isla con tomas espontáneas, imprevistas, experimentales, reales y actuales, tomadas por jóvenes y niños, advierte el fotógrafo Tiago Genoveze durante su presentación en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra.

Arnulfo Agüero

Miradas del Solentiname: Fotografías y reflexiones es un libro que desmitifica el pasado de esta isla con tomas espontáneas, imprevistas, experimentales, reales y actuales, tomadas por jóvenes y niños, advierte el fotógrafo Tiago Genoveze durante su presentación en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra.

Genoveze, con estudios de fotoperiodismo y letras en  la Universidad de Boston, dijo que llegó por primera vez a la isla en 2010 e impartió durante un año un taller a 116 niños, niñas y jóvenes, quienes con cámaras recorrieron su comunidad logrando tomar más de 60 mil imágenes de paisajes, retratos y formas de vida.

EL MITO

En ese entonces, Genoveze  traía en mente  un Solentiname paradisíaco como el visto en las pinturas naif, tomar sus propias fotos y conocer de la vida contemplativa que promovió el poeta Ernesto Cardenal, pero la realidad que encontró fue otra.

Hoy lo hace decir que “Solentiname no es un paraíso” y recordó palabras de Cardenal donde afirma “que se ha hecho de Solentiname un mito”, dice.

“Pensaba que iba a ver las influencias de las comunidades contemplativas de Cardenal y lo que encontré fueron comunidades complejas  y más globalizadas cada momento”, reflexiona.

Al respecto reconoce que si bien Solentiname es un sitio con mucha belleza natural, este tiene sus realidades: “Lo que les vengo a ofrecer es la imagen humanizada con un Solentiname con celulares y Facebook; más pangas y menos botes de remos; un Solentiname con paredes adornadas de afiches de Lionel Messi, Michael Jackson, y mujeres en bikini, y no Ché Guevaras”, explica Genoveze.

Para el artista visual Marcos Agudelo, “las fotos de los niños nos acercan a un Solentiname más humano y real, menos idealizado, menos contaminado por las modas globalizadas; aunque no deja de ser una amenaza porque ya llegó el internet, la televisión satelital y la telefonía celular”, valoró.

EDUCATIVO Y CREATIVO

Reyna Alejandra Chavarría, una de las jóvenes talleristas, dijo que el haber participado en estos talleres ha significado una experiencia estupenda porque le permitió desarrollar la creatividad, desde lo educativo y artístico.

Recordó que participaron talleristas de 5 a 15 años. “Ellos tomaron fotos de la naturaleza de Solentiname, un lugar de turismo y mucho paraíso; así de la vida familiar”, destacó la joven.

“Este proyecto novedoso y educativo enriqueció tanto la vida de Tiago y los jóvenes que participaron, para ambos muchas cosas de la vida será diferente ahora”, expresó la pedagoga Patricia Callejas al valorar el alcance tanto del taller y exposición como edición del libro.

Por su parte el isleño Rafael Ángel Chavarría Jiménez expresó que la vida de la comunidad de la isla de Solentiname antes que llegara el padre Ernesto Cardenal era un “lugar muy olvidado”, pero con la estadía del poeta y sus actividades de pintura, poesía y evangelio lo dio a conocer al mundo. Ahora Tiago, con su trabajo y de los talleristas se puede ver el Solentiname de hoy.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí