Cariño verbal y físico: Es fundamental que usted brinde a sus hijos afecto y cariño de forma incondicional. Demuéstreles siempre cariño verbal y físico: las muestras de ternura deben estar siempre presentes. Es fundamental que pase tiempo de entretenimiento con ellos y no necesariamente en un parque de diversiones, puede ser desde el hogar. Asimismo, diferencie el potencial de cada hijo y anímeles a desarrollar el suyo propio. Lo anterior le ayudará a apreciar los progresos que consigan, sin comparaciones. Cada niño tiene un ritmo diferente y unas habilidades distintas.

El papel de los padres

Las semillas mentales y emocionales de los logros personales y el grado de felicidad que los hijos alcanzarán en la vida y de la forma en que se verán a sí mismos cuando crezcan, las siembran sus padres en casa y durante la infancia, y darán invariablemente su fruto sean cuáles sean. Por eso conviene elegir las que favorezcan la autoestima, en lugar de socavarla.

Las semillas mentales y emocionales de los logros personales y el grado de felicidad que los hijos alcanzarán en la vida y de la forma en que se verán a sí mismos cuando crezcan, las siembran sus padres en casa y durante la infancia, y darán invariablemente su fruto sean cuáles sean. Por eso conviene elegir las que favorezcan la autoestima, en lugar de socavarla.

Adelina Valenzuela, psicóloga y especialista en inteligencia emocional, explica que “la autoestima es la forma en la que nos pensamos, nos amamos, nos sentimos y nos comportamos con nosotros mismos”.

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1. Recuerde que la autoestima comienza con el ejemplo positivo de los adultos. El ejemplo es, a menudo, más valioso que los discursos o el enfado.

2. Dedique un tiempo de juego y conversación por separado con cada uno de los hermanos en el caso que tenga más de un hijo. Tiene que ser un tiempo de calidad, libre de preocupaciones y centrado en el niño.

3. No regañe a su hijo por cada fallo que cometa. Explíquele lo que ha hecho mal y ayúdele a corregirlo.

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Valenzuela define la autoestima como “el conjunto de creencias y valores que la persona tiene acerca de quién es, de sus capacidades, habilidades, recursos y potencialidades, que le han conducido hasta donde está y que le llevarán hasta donde crea que puede llegar”.

“En cualquier caso —señala esta profesional española— esta valoración que hacemos de nosotros mismos, cuando es positiva, nos hace reconocer las capacidades que poseemos y, a la vez, nos hace sentir más valiosos, generando en nosotros mismos energía y fuerza activa”.

FAMILIA AL PODER

Para Valenzuela, “la familia es el primer ambiente en el que una persona vive en sociedad, recibe educación y aprende a aceptarse a sí misma, y también es el primer lugar donde es querida y aceptada por lo que es”.

“Si crecemos sintiéndonos amados y seguros hay mayores posibilidades de que desarrollemos una adecuada identidad personal. Para ello, el comportamiento de los padres debe basarse en el respeto y en un estilo educativo democrático que haga posible el desarrollo de una independencia responsable en el niño”, señala la experta.

Para Valenzuela es fundamental que los padres fomenten en los niños una autoimagen adaptada y aceptada y un concepto positivo, “resaltando los logros de una forma realista y evitando las humillaciones, y que se aseguren de que la institución académica a la que acuden sus hijos, el otro pilar donde se modela la autoestima en la infancia, también lo haga”.

Para la psicóloga, “un autoconcepto negativo, provocado por comentarios despectivos de padres, profesores y compañeros, lleva al niño a no confiar en sí mismo y en sus posibilidades, a no afrontar el trabajo y a evitar el fracaso”.

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