[imported_image_600x400_1403064561_Dieta Global2]
Lucydalia Baca Castellón
En los últimos 50 años el frijol y maíz ha reducido su presencia en volumen en el plato de los nicaragüenses. Con el auge de la globalización a partir de 1985 esta reducción en el consumo de ambos alimentos se ha acelerado, siendo sustituidos por alimentos a base de trigo, maní y arroz, entre otros, que no son propios de Nicaragua.
Este es uno de los hallazgos que revela el estudio realizado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), miembro del Consorcio CGIAR, con sede en Colombia, que señala que esa tendencia no solo es propia de Nicaragua sino de todo el mundo. Aún así, esa transformación representa una amenaza para la salud mundial, incluida la nicaragüense.
En 1961 el maíz, por ejemplo, representaba el 31.52% de los kilocalorías que consume un nicaragüense, pero cayó a 25.75% en 2009.
En cambio, el arroz, que tiene su origen en Asia, pasó de 6.55% de participación a 16.12% en ese mismo período antes descrito.
También elevar la calidad nutricional de los principales cultivos. Por ejemplo a través del fitomejoramiento para incrementar el contenido de micronutrientes como hierro y zinc, y ampliar la disponibilidad de vitaminas suplementarias.
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También es importante garantizar que las prácticas de los cultivos para producir aceites sean amigables con el ambiente y promover la reducción de su huella ecológica. Que no se talen los bosques para promoverlos y no se promueva como monocultivo.
Y finalmente recomienda promover la comercialización y el uso de cultivos menores que pueden garantizar micronutrientes importantes para la dieta.
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Julián Ramírez Villegas, coautor del estudio y científico en modelación del cambio climático del CIAT, explica vía telefónica a LA PRENSA que otros productos que también están perdiendo terreno en el plato de los nicaragüenses son el sorgo, el banano, el plátano, el azúcar y el aceite de algodón. Esta tendencia, aclara, es similar en el resto de Centroamérica y restringe el aporte de calorías a la dieta.
Y precisa que además del arroz, maní y trigo, otros cultivos propios de otras zonas como el aceite de palma y soya se ha incrementado.
Cifras locales confirman esta tendencia. Según datos oficiales en Nicaragua se consumen entre 2.5 y 2.7 millones de quintales anuales de frijol rojo. Mientras que la ingesta de arroz alcanzó en los últimos años los 7 millones de quintales anuales.
La investigación sustenta su análisis en datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés). Incluye más de 50 cultivos y más de 150 países (que corresponden al 98% de la población mundial) durante el período 1961-2009. Y contó con investigadores del CIAT, el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos de la Universidad Wageningen en Holanda y de la Universidad de Columbia Británica en Canadá.
“Para tratar de responder cuántos cultivos alimentan al mundo analizamos por regiones y países las tendencias de la composición de la dieta en los últimos cincuenta años. En términos globales encontramos que las dietas están aumentando en términos de calorías”, explica Ramírez.
EL IMPACTO
Ante los efectos del cambio climático, esta situación eleva el riesgo de crisis alimentarias y de problemas nutricionales en la población, alerta. Además los productores se han visto obligados a sustituir sus cultivos tradicionales por foráneos.
El problema, señala, es que se están consumiendo alimentos más densos en energía.
El estudio advierte que “la poca diversidad de alimentos hace menos resistente nuestros sistemas a los impactos”.
Esto está acelerando el incremento enfermedades que se han convertido en problemas de salud pública como la obesidad, males cardíacas y la diabetes, sostiene Ramírez Villegas.
OTRO GRAVE EFECTO
De hecho según la dietista Martha Justina González abandonar la saludable dieta en granos básicos, frutas y verduras por otra basada en productos de harina refinada de trigo y bebidas azucaradas han cambiado el perfil epidemiológico de Nicaragua.
Antes la principal causa de muerte eran las enfermedades infecciosas ahora son enfermedades cardiovasculares, relacionadas a una alimentación con excesos de grasa, harinas refinadas, (pan, pizzas, galletas, repostería y otros) y excesos de frituras y sal.
Según la máster en nutrición aplicada el consumo de estos alimentos lleva a la persona a la obesidad y a la vez la hace resistente a la insulina.
“Llega un momento en que el cuerpo se agota de producir tanta insulina para metabolizar el alto consumo de reposterías, pizza, gaseosas, pastas y otros alimentos y nos lleva a la diabetes, luego a la hipertensión y finalmente a las enfermedades cardiovasculares”.
DAÑO A LA AGRICULTURA
Otro peligro generado por la homogenización de la canasta alimentaria es que vuelve más vulnerable a la agricultura ante amenazas importantes como sequías, plagas de insectos y diversas enfermedades, que probablemente serán más severas en muchas partes del mundo como resultado del cambio climático.
“Por eso ahora tenemos mucha gente que muere antes de los setenta años y otra gran cantidad que queda inactiva a causa de estas enfermedades”, asegura González.
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