Saúl Martínez y Yohany López
La pesca del camarón de cultivo y la langosta empieza a deprimirse debido a que en las granjas, especialmente de camarones, los pescadores se sienten desmotivados porque la industria les ha bajado el precio de compra de sus productos.
La industria camaronera paga actualmente a las granjas entre 4.2 y 5.90 dólares por kilo de camarón, mientras que por el de la langosta unos 31 dólares en promedio, aseguró la Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic).
En las granjas se reclama que el precio que les deberían pagar es ocho dólares mínimo por el kilo del camarón. Además se sostiene que el precio que al final reciben es por debajo del que dice Capenic.
José Urcuyo, asesor en temas de camaronicultura, indica que la mayoría de las empresas industriales ha bajado hasta un treinta por ciento el precio a los pescadores.
La libra de camarón talla estándar mediana de 15 gramos se pagaba en abril pasado en 2.80 y 3 dólares, pero en mayo los acopiadores lo bajaron a 2 y 2.10 libra.
Mientras, la productora Concepción Castillo mencionó que la sequía provoca problemas con las lagunas naturales, porque les dejó poca agua y el camarón que obtuvieron es de una talla pequeña.
La falta de lluvias, dijo, también golpea al sector camaronero por las altas temperaturas, lo cual obliga a llevar oxígeno a las pilas de crianza para que el camarón sobreviva.
Se estima que Nicaragua tiene hasta 15 mil hectáreas para producir camarón. El ochenta por ciento de las granjas se ubican en el Estero Real, especialmente en el municipio de Puerto Morazán.
El sesenta por ciento de la producción es en granjas privadas, el treinta por ciento está en manos de cooperativas y el restante en pescadores
artesanales.
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“El kilo de un camarón de talla grande es seis dólares, pero se le baja hasta en 3.50 dólares por la maquila (el proceso de limpieza que deben hacer)”, afirmó Urcuyo.
Los socios de unas veinte granjas del municipio Puerto Morazán, en el departamento de Chinandega, acusan a los acopiadores nacionales de intencionalmente poner “por el suelo” los precios.
A los pescadores les preocupa esta situación porque los precios no les permitirá cubrir las deudas que adquirieron para invertir en la cosecha de tres meses.
Wilberth Mayorga, socio coordinador en la granja Luz Divina, declaró que al revisarse las listas de precios, conforme tallas del camarón, pareciera que las empresas se unen para bajar los precios, porque los movimientos son al mismo tiempo.
“La inversión que se hace es fuerte. Por ejemplo se paga impuestos, el quintal de purina, (alimento de camarones) vale 35 dólares y en tres meses (período de cosecha) se han utilizado 700 quintales”, expuso Mayorga.
A los productores les gustaría que hubiese una regulación de los precios en el mercado camaronero para darle estabilidad, pero al regir el libre mercado deben vender su pesca al precio de compra de las empresas camaroneras.
Mayorga afirma que el precio adecuado es ocho dólares por el camarón de talla exportable, que es el de 71-80. Ese valor cubre los gastos de inversión con retroexcavadoras, combustible, sueldos del personal (en promedio 12 trabajadores por granja) y el alimento del camarón.
“Nos vamos a reunir las veinte cooperativas para conversar con la gerencia de la empresa Langostinos (unas de las principales de occidente) para que nos incremente en dos córdobas (el precio por) la libra”, informó Mayorga.
El director ejecutivo de Capenic, Armando Segura, respondió que el camarón, la langosta y las especies de escama gozan de estabilidad en el precio.
“Nosotros no establecemos el precio, somos tomadores de los puestos por los mercados internacionales”, manifestó Segura a la queja de los productores.
Mantiene que pagan un buen precio por la materia prima que les llega a las plantas, y que estos varían dependiendo de la talla de descargue.
BAJÓN EN JUNIO
Irene Ruiz, productora camaronera, señaló que el reporte de compra de mayo “resultó excelente”, pero “drásticamente hubo un bajón a partir de junio”.
Para Ruiz la explicación para que la industria baje el precio es porque “ya todas las cooperativas van a cosechar”, y por tanto habría mucha oferta.
Ruiz explicó que el biólogo que asesora en la zona les indicó que en tres meses la producción será de unas 70,000 libras de camarón en las dos pilas que poseen cerca de Puerto Morazán.
“Con estos precios de compra apenas solventamos (el gasto)”, dijo Ruiz, quien tiene la esperanza de que mejoren los precios cuando compita la industria local con los acopiadores y compradores que llegarán de Costa Rica y Guatemala.
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